Cabezazos de ciego

Imagen: The Times of India

El que haya estado alguna vez en una ciudad india sabrá perfectamente que ser peatón allá es una experiencia que puede ser tan atractiva e interesante como peligrosa. El rápido proceso de urbanización vivido por urbes como Nueva Delhi, Mumbai o Chennai se ha manifestado en la construcción de calles donde no hay una separación clara entre los distintos tipos de usuarios y donde las reglas del tránsito son algo más bien difuso que muy pocos están dispuestos a seguir. Así, el mismo espacio es compartido por automóviles, camiones, decrépitos autobuses, miles de bicicletas, motocicletas, ruidosos motorickshaws, carretas, bueyes y elefantes, entre los cuales se desplazan hordas de peatones, vendedores y mendigos que hacen uso de la calle sin guiarse por el más mínimo sentido del orden, todo ello acompañado del incesante ruido de las bocinas y cornetas que los automovilistas hacen sonar a toda hora y lugar para abrirse paso en espacios que para ojos de un occidental están regidos por el caos más absoluto. Si un escenario así es hostil para un peatón común y corriente, para uno que sufre de alguna discapacidad es sencillamente un infierno donde la diaria supervivencia es algo que nadie puede garantizar.

Sin embargo, al parecer las cosas empiezan a cambiar. Mi amigo Pedro Ugarte, fotógrafo,  trotamundos y residente de Nueva Delhi desde hace un par de años, me hace llegar un reportaje en el que se reseñan las nuevas aceras que se están construyendo por esos lados, no sólo convenientemente separadas de la calzada vehicular, sino además ejecutadas de acuerdo a criterios de diseño amigables con las personas con discapacidad. Estos criterios, desarrollados por el United Traffic & Transportation Infrastructure (Planning & Engineering ) Centre (UTTIPEC), son más viejos que el hilo negro, pero no por ello dejan de ser tremendamente eficientes, dada su simplicidad, economía, y facilidad de implementación, características por lo demás de cualquier buen diseño urbano. Así, para aquellas personas con discapacidad visual se han implementado pequeños canales y rugosidades en el pavimento, cosa de que puedan colocar el bastón sobre una guía que los llevará por trayectos seguros, alejados del tráfico vehicular y sin tener que andar agarrando a la gente a bastonazos para saber qué es lo que hay delante de ellos. Este recurso, llamado sabiamente “pavimento con ojos”, podría hacer una gran diferencia en la calidad de vida de personas tradicionalmente discriminadas en el mundo entero, de no ser por el hecho que quienes lo instalaron no se percataron que la solución debía considerar también a los elementos construidos y naturales que rodean a las aceras, y que pueden transformarse en peligros potenciales para el ahora confiado peatón no vidente. Postes, ramas, buzones y troncos cuya ubicación no fue modificada o tenida en cuenta en el trazado han hecho que si bien a Rajiv ya no lo atropellen, sí llegue a la casa con la cabeza como membrillo.

Nada que asombrarse, que es muy común que en la ciudad las cosas se implementen a medias, empleando manuales al pie de la letra pero olvidando aplicar criterios del más básico sentido común alrededor de ellos. Antes del canal en la acera, los ciegos de Delhi caminaban en un espacio objetivamente más peligroso, pero que por eso mismo los hacía tomar mucho más precauciones. La colocación de una guía les cambia las reglas del juego, los hace andar por corredores supuestamente más seguros, con lo cual las precauciones tienden a disminuir, actitud natural y recomendable cuando los profesionales de la ciudad hacen bien su tarea, pero altamente riesgosa cuando esta labor se deja en manos de una tropa de cretinos. Dicho de otra manera, el problema de los ciegos pasa a ser la falta de visión de quienes trabajan para ellos.

Al que crea que este tipo de cosas sólo pasa en India le recomiendo que se dé una vuelta por las estaciones del Metro de la ciudad de México, donde también las guías han sido instaladas, muchas veces para ser obstruidas por basureros, locales comerciales o comerciantes ambulantes. El que no quede conforme con el espectáculo puede echar un vistazo a las rampas que adornan las esquinas de la ciudad, comúnmente mal ejecutadas, estrechas, con pendientes más acentuadas de lo recomendable, o bloqueadas por postes o puestos de tacos. Cuando están bien ejecutadas, con un ancho decente, en un ángulo apropiado, y con una pendiente no superior al 12.5 por ciento, el problema se traslada a la acera, rara vez pareja y sin obstáculos. No hay que olvidar que si se ven pocas personas en sillas de ruedas en la ciudad, no es porque la población sea particularmente sana, sino porque sencillamente dichas personas no pueden salir de sus hogares sin la ayuda de alguien dotado de una paciencia y fuerza infinitas que les empuje la silla por detrás.

Una rampa que es un poema en Coyoacán. Imagen: Rodrigo Díaz

El primer paso para tener una ciudad democrática es que todos sus habitantes puedan desplazarse libremente en ella. Como ya lo he dicho infinidad de veces, hacerlo no cuesta nada, es sólo una cosa de voluntad y buen criterio, que el costo de hacer espacios accesibles es el mismo que el de no hacerlos. Si el problema no pasa por un asunto de dinero, entonces no queda otra que exigir a nuestras autoridades la construcción de un espacio público acorde a los más elementales derechos humanos de personas a las cuales la igualdad de oportunidades les es un concepto absolutamente ajeno. Es un asunto de justicia. Es un asunto de dignidad.

Palabras al cierre

Una de las cosas que agradezco de haberme venido a vivir a México es el haber conocido la obra de Carlos Monsiváis, uno de esos cronistas urbanos como Edwards Bello, Arlt o Ibargüengoitia que siempre servirán como modelo a seguir, y que mientras más necesarios son, más escasos se vuelven. Mis respetos para un grande.

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2 Comments on Cabezazos de ciego

  1. Saludos cordiales.

    La democracia es un proceso que se encuentra en crisis.
    La democracia permite que la mayoría dirija.
    Una ciudad democrática piensa en la mayoría y en soluciones alternativas y puntuales para la minoría.

    La nueva ciudad debe ser “consciente”
    La nueva ciudad debe ser “empática”
    La nueva ciudad debe ser “ahimsa”

    En donde existe “aquello” la técnica, los canales, salen sobrando.

    Atentamente
    Erick Bojorque

  2. Esta ciudad tiene un profundo desprecio o quizas ignorancia premeditada paro los discapacitados. La palabre accesibilidad, que desconozco si la registra la academia, no existe en el vocabulario de ningua de las personas que tienen que ver con la planeacion, construccion y mantenimiento de la infraestructura peatonal, empezando por los mas afamados arquitectos Sordo, Legorreta, Bromberg, Gonzalez de Leon, Rojkind, y muchos mas que por el momento no me vienen a la memoria hasta los directores de obra de las delegaciones, los ingenieros que planean el metro, las autoridades que permiten la privatizacion de las banquetas que hacen vendeodres con puestos semifijos y ambulantes, etcetera, nadie se salva. En cuanto a que las banquetas sean lo que deben ser, una superficie pavimentada continua, sin desniveles ni pendientes mayores a 10º, se puede, a traves del impuesto predial, crear una penalizacion y un incentivo. Las demas situaciones en espacios privados quedan a la decision del propietario.

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