Por favor no me prefiera

Hasta donde sé sólo hay dos productos que cometen el suicidio comercial de sugerir a sus clientes el no consumirlos: los cigarrillos y el transporte público. Los primeros lo hacen contra su voluntad, obligados por las autoridades sanitarias de todo el mundo a destinar cada día más espacio en sus cajetillas a imágenes y frases tremendamente explícitas sobre los estragos que causa la adicción a la nicotina, a tal punto que el fumador no sabe si la marca del cilindro que se lleva a la boca es Marlboro, Camel, o Cáncer, Enfisema o Impotencia.

En el caso del transporte público el desincentivo se manifiesta de manera más sutil: más que anunciar las posibles debilidades del sistema (lento, incómodo, inseguro), se apela a ensalzar las ventajas de la competencia, manera bastante elegante de señalarle al señor pasajero que el sistema de transporte bueno es el que precisamente no está utilizando. Las botellas de tequila no dicen “Tome Whisky”, ni las de Coca-Cola invitan a tomar Pepsi, pero las estaciones, paraderos y los mismos buses, trolebuses y trenes no se hacen mayor problema en prestar su espacio para que el competidor directo presuma todos sus atributos. Mensaje contradictorio como pocos, las mismas estaciones de Metrobús que en sus espacios publicitarios llaman a usar Ecobici o a preferir la nueva Línea 3 por su positivo impacto medioambiental, dan también cabida para que el enemigo diga con toda fruición y desparpajo que está “en movimiento como tú” (como tú que vas en un Nissan, no apretado como sardina en un bus rojo).

No hay nada de qué extrañarse. Mal que mal, las estaciones no son más que el fiel reflejo de una ciudad cuyas políticas de transporte son ambiguas como pocas, donde lo que se escribe con una mano se borra con el codo sin mayor rubor, donde el sistema de bicicletas públicas y las nuevas líneas BRT conviven con los muertos vivientes de los segundos pisos, y donde enviar el más contradictorio de los mensajes a la ciudadanía no es mayor problema, que la coherencia es un bien de suyo escaso en  nuestras calles.

Estación Francia, Línea 1 de Metrobús. Imagen: Rodrigo Díaz

3 Comentarios en Por favor no me prefiera

  1. En esta ocasión no comparto tu punto de vista. Creo que los sistemas de transporte público masivos y medios deben dejar de verse como la alternativa única de los jodidos… Me gusta ponerme de ejemplo, así que va el ejemplo ;-)

    Yo soy afortunado: Tengo dos bicis y un coche, y vivo cerca de paradas tanto del metro como del metrobús, y de varias avenidas por donde pasan peseros prácticamente en todas direcciones y sentidos (no siempre los autorizados, pero eso es punto y aparte). ¿Mis recorridos diarios? A la oficina, 3.5 a 6Km (dependiendo de la ruta), intento siempre hacerlo en bici. Me descansa en vez de estresarme, y mantengo un poquito la condición física (que la bici ejercicio como tal no es, pero ayuda). Ah, y me sale gratis. Los lunes por la noche, cruzo 12Km hasta la zona de Insurgentes y Reforma. Hasta hace un par de meses, iba en bici y volvía (cerca de las 23:30) en metrobús, pero desde la nada atinada decisión de dejar de permitir abordar en bici pasadas las 22:00, la he dejado en casa, y voy y vuelvo en metrobús.

    Podría hacer todo eso en coche, pero el coche lo reservo para ir al supermercado, o cuando salgo con más gente, o cuando salgo de la ciudad. Los tiempos de traslado, el encontrar lugar de estacionamiento, la friega de tener que dedicarle la atención al camino (en vez de ir 45 minutos tranquilamente leyendo) el estar nervioso por el día en que salga y el coche no esté donde lo dejé (o quede incompleto) me hacen preferir otros medios de transporte. Y es lo que todos deberíamos hacer.

    Cada medio de transporte tiene ventajas y desventajas. Volviendo a tu símil, algunos periódicos llevan la programación televisiva, pues lo que busco de cada medio es distinto. Algunas revistas me recomiendan leer determinados libros — No son rivales, por más que sean comparables. Hay momentos para leer una revista, hay momentos para leer un libro. Hay recorridos para hacer a pie, en bici, en sistemas de transporte público… y en coche.

  2. Si “el carnal Marcelo” realmente se aplicara, resolvería el problema publicitario de raíz al estilo São Paulo con Cidade Limpa http://www.prefeitura.sp.gov.br/portal/a_cidade/noticias/index.php?p=14184

  3. He visto anuncios de la marca VW en el metro de barcelona

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