Batman y la ley del mínimo esfuerzo

Batman TP

Había visto varias veces la imagen de Batman pegando una brutal cachetada a Robin intervenida con diálogos de calidad variable. Pitecántropo informático, recién ayer descubro que puedo hacer mi propia viñeta en pocos segundos y de manera gratuita. De ahí a aprovechar una reciente conversación sobre las excusas que se dan para no ocupar el transporte público (“yo lo usaría si fuera bueno…”) hay un solo paso. Al momento de escribir estas líneas, mi imagen personalizada del dúo dinámico ya ha sido vista por más de 3,200 personas en la cuenta de Pedestre en facebook, que sólo cuenta con poco más de 180 seguidores. En twitter ocurrió algo más o menos parecido. No me aguanto y destino otro minuto de mi vida a escribir y subir un segundo diálogo –cachetada incluida- entre Bruno Díaz y Ricardo Tapia, tratando un tópico bastante similar al del primero. Lo hago justo en el momento en que se anuncia la detención de Elba Esther Gordillo (mal cálculo para difundir la creatividad personal). Así y todo, en un par de horas más de 400 personas han visto la creación. Nada de mal, sobre todo si se toma en cuenta que esa cantidad de visitas es algo que muy difícilmente logran los artículos que escribo de manera más o menos regular en este blog, que toman varias horas de maduración en la cabeza y que con suerte son leídos por unos cuantos cientos de personas si los vientos soplan de manera favorable.

Batman Camina

Alta audiencia con poco esfuerzo, el asunto promete ser un negocio redondo, aunque esconde una peligrosa trampa detrás. Se gana una gran cobertura ansiosa de frases de rápida digestión, pero se pierde la riqueza de un debate a fondo. Dar el salto del argumento razonado al slogan publicitario puede atraer nuevos adeptos a la causa, pero ésta difícilmente logrará la riqueza de un discurso que le permita permanecer en el tiempo. Decir que el transporte público mejora si Robin se baja del batimóvil puede resultar una frase ingeniosa y pegajosa, pero no logra explicar las razones que hay detrás de ella. Se ganan muchos likes, pero ni un comentario que aporte algo al debate. En redes sociales se postea hasta el cansancio una imagen de un bus sobre un fondo amarillo con una frase de Enrique Peñalosa (hombre pródigo en palabras para el bronce) en que sostiene que un país desarrollado no es aquel donde el pobre tiene auto, sino donde el rico usa el transporte público. El slogan suena bien, pero su repetición hasta la saciedad sin una discusión detrás lo transforma rápidamente en un vacío cliché (entre otras cosas porque los números nos dicen que en los países desarrollados lo ricos sí andan en transporte público y los pobres sí tienen auto, y que ambas cosas son perfectamente compatibles). Si mañana sale una frase de algún líder más o menos de carismático (pienso en Pepe Mujica, en Marcos) diciendo algo así como que “pedalear es un acto de ejercer ciudadanía sobre dos ruedas” la red explotará. Póngale foto bonita y el slogan está hecho. No implica esfuerzo leerlo. Tampoco hacerlo.

Veo con preocupación una tendencia a escribir (y pensar) menos y a viralizar más en los temas urbanos, donde nos estamos quedando empantanados en discursos cargados al lugar común, a las fórmulas políticamente correctas, a la cómoda radicalidad de no patear nunca el tablero para desafiar a los bienpensantes.

Discursos pobres llevan a ciudades ídem. No hay tiempo para leer ni para masticar lo leído: todo aquello que sobrepase los 140 caracteres hoy día se considera una empresa intelectual.  Una imagen vale más que mil palabras, pero una imagen con palabras vale mucho más. Batman y su espléndida cachetada pueden ser muy buenos aliados, pero no más que eso. Mejor dejarlo descansar un rato.

Palabras al cierre

Igual no me molesta en absoluto que se difunda. Los likes tampoco dañan.

7 Comentarios en Batman y la ley del mínimo esfuerzo

  1. Siendo una apasionada del lenguaje -¡y más del verso!-, tus observaciones causan resonancia. Sobre todo porque en mí también existe la voluntad de cambiar la manera en la que compartimos el espacio urbano, y porque muchas veces soy presa de los eslogans fáciles, de datos “marketeables”, creyendo que con eso despertarán conciencias que están saturadas de tanta información. Pero estamos en un escenario en el que, al menos en la Ciudad de México que yo percibo, ese compartir el espacio urbano realmente significa arrebatar, privatizar, o como se dice coloquialmente “apañar”; ese egoísmo/conformismo efectivamente no lo cambia la frase poética ni un dato curioso tamaño twitter.
    Cada día me queda más claro que lo fundamental para tener ciudades habitables no reside en un carril ciclista, un área verde o una fachada bonita. Es lo que esos estímulos, en un golpe de suerte, desencadenan: un cambio de percepción, un impulso a probar algo nuevo, a reordenar tus prioridades, a sacrificar un poquito a favor de un espacio que sea verdaderamente común, público, compartido. Ojalá hubiera una frase para detonar eso, pero empiezo a creer que lo único que logrará un cambio modal en Robín será el resultado de un proceso dialéctico, gradual y colectivo de Batmans audaces demostrando, en discusión y en acción, que hay vida más allá del batimóvil. Sin duda, la infraestructura, los eslogans, las leyes, los incentivos y las multas… ¡todo ello ayudará a que los Batmans se animen! Felicidades por tu blog, es una excelente aportación al diálogo.

    • Sofía,

      Muchas gracias por el comentario. Las frases pegadoras son necesarias, y a decir verdad siempre ando buscándolas, que es la mejor manera de hacer llegar un mensaje. Pero ellas no bastan, y ahí está mi temor. Cada vez veo más comodidad en el discurso, incluyendo aquél que apoya las causas en que creo. El mensaje dura hasta que alguien saca una frase mejor; mucha publicidad y poco contenido.

  2. Concuerdo con todo lo escrito, en Ciudad Pixel tenemos el mismo problema, las imágenes y pequeños posts atraen “me gusta” pero no aportan a la discusión de fondo, nos quedamos con unos cientos de lectores de forma habitual, pero que no se animan a entrar a la discusion, dejar comentarios, cuestionar. Intentar tocar temas de ciudad y que sean discutidos por todos pareciera ser algo complicado, algo que se queda entre el mismo círculo que lo hablamos.

    Hace falta, como bien dices, patear el tablero y desafiar a los bienpensantes, creo que ese es el reto que tenemos como blogs especializados, despertar el interés por leer y comentar, algo que es muy complicado porque competimos por el tiempo de las personas contra Facebook y sus likes ó Twitter y el botón de RT.

    Saludos

    • Estimado Luis,

      Esa es una de las razones por las cuales es tan difícil mantener un blog en el tiempo. En lo personal, muchas de las entradas que he escrito y que más me gustan han tenido escuálidos índices de lectura. Como que resulta atractivo irse por lo fácil y publicar aquello que uno sabe que la gente va a viralizar, sandías caladas que facilitan explosiva difusión pero poca permanencia. Quizás jugar a medio camino sea la mejor opción, pero tampoco es fácil.

      Abrazo

  3. Un efecto parecido tienen los cartelitos que usan muchos ciclistas en Santiago (“un auto menos”), y que en lugar de estar posteados decoran la bici como una especie de condecoración. Somos modernos, progresistas, europeizados, eventualmente más lindos porque nuestro pedaleo tiene marco conceptual (nunca dicho).

  4. Diego Pérez Floréan // 28 febrero 2013 en 10:07 am // Responder

    Estimado, RD5
    Discrepo. Si bien es cierto que el corrimiento popular actual hacia “la movilidad sustentable” -o hacia cualquier otra cosa- aporta poco y muy poco a un discurso de política pública, o a la fundamentación argumentativa de un debate de calidad, también es cierto -y más aún lo es- que quienes participan de estas nuevas corrientes (que no necesariamente son modas frugales) no son quienes deben fundamentar técnicamente los motivos por los cuales es más beneficioso modificar los paradigmas; es este caso el paradigma de la movilidad urbana. Ese es un papel que le corresponde hacer a quienes se especializan en temas de técnica arquitectónica, urbanista, económica y cualesquiera otras hechicerías. El papel de éstos también debe ser el de traducir a lenguajes más simples los conceptos básicos por implementarse; llevárselo a mentes inteligentes pero no sofisticadas en estos temas.

    Ganar clamor popular potencia, con mucho, esas propuestas que, inicialmente nos parecen aberrantes (¿cómo vas a quitarle un carril a Insurgentes para dárselo al MB? ¿Por qué sigue habiendo tenencia si los JO pasaron en 68).

    Al contrario de lo que entiendo en tus líneas, pienso la reflexión, el cuestionamiento, el debate público debe llegar después, y no antes, de haber ganado un respaldo más o menos sólido de la gente para una propuesta (no para un proyecto en marcha); entonces, habrá que enriquecer un debate sobre qué cambiar y cómo mejorarlo pero exigir que suceda antes, sin diferencia entre un técnico y un ciudadano a pie, me parece pedir mucho para preparar el terreno.

    Como ejemplo de esto: Reforma. No creo, ni se me ocurre que quienes pedalean ahí cada domingo acudan solo por cuestionarse por qué es sano pedalear, dejar el auto y moverse de forma distinta. Antes, acuden por recreación, convivencia y por el puro gusto de hacerlo. Ante tal respuesta, vienen los grandes cambios. EcoBici, Madero, BRT, Plaza de la República y una política, al menos en el DF, muy distinta de la de hace 10 años.

    Un contraejemplo: la iniciativa del 5% del presupuesto de transporte para movilidad urbana alternativa, impulsada por ITDP. ¿Qué pasó? Fracasó, en gran medida, creo yo, por falta de respaldo de quienes dan likes pero no entran al debate. Una propuesta técnicamente buena pero no amable con quienes dan like pero no pueden fundamentar sus motivos de hacerlo.

    D

  5. No creo que en la ecuación, el antes o después del debate tengan un resultado mejor o menor… creo que las cosas no suceden de manera lineal y que el paso uno antecede al dos, pero solo en la palabra, en los hechos, UNO: puede ser el cierre autoritario de una calle; y DOS: el uso masivo y popular, alegre y festivo de la misma… también, UNO puede ser: el debate epistemológico y dialectico que redunde en activismo y en consulta pública, y éste puede dar paso a DOS: la modificación del estado de una calle, convertida en un espacio de convivencia social, económica, cultural, que origine transformaciones de fondo y de forma.

    Las palabras son siempre necesarias, aunque las imágenes sean útiles…un día esta especie se diferencio de las otras por su capacidad de asignar símbolos al mundo material e inmaterial, logrando una comunicación oral y escrita que mostro un mundo complejo en donde cohabitan –aún- los espíritus y las explicaciones “científicas” de los procesos. A pesar de la comodidad, las palabras son necesarias –incluso para decodificar los símbolos de las imágenes-.

    Sólo las palabras y las imágenes entretejidas, darán paso a distintas ecuaciones que permitirán que el mundo pueda ser transformado por las personas que lo habitamos, esa es la esencia entablar un diálogo.

    Ilia Tiago

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