¿Qué se necesita para caer en la categoría de “edificio pato”?

Torre Telefónica en Santiago de Chile

Torre Telefónica en Santiago de Chile

Bastó que escribiera algo sobre el subgénero de los denominados “edificios pato” para que inmediatamente alguien saltara señalando la grave omisión del edificio institucional de Telefónica en Santiago en el pequeño listado de obras seleccionadas.

Tal como se dijo en la columna de ayer, un edificio pato es aquél en que la forma transmite el contenido programático sin dejar espacio a segundas interpretaciones. Bajo esta definición, ¿cabe la calificación de “pato” a los 34 pisos que por casi dos décadas han bañado con sus sombras el sector de Plaza Baquedano? Es cierto que la obra de Iglesis Prat tiene una forma que alude la de un celular de mediados de los noventa[1],  y que esta volumetría es plenamente coherente con el programa en las oficinas que el edificio alberga. Sin embargo, para mí esta no es razón suficiente para incluir al edificio de marras en la categoría que nos ocupa.

Nokia 1011 de 1992, posible inspiración

Nokia 1011 de 1992, posible inspiración

Un pato que se precie de tal no deja lugar a dudas sobre el programa que lo inspira. Se mueve en el terreno de lo obvio, donde las explicaciones del autor y la imaginación de quien lo vive y observa no tienen cabida. La torre de Telefónica parece un celular, pero NO es un celular, sigue siendo antes que nada un edificio de oficinas. Si fuera un pato con todas las de la ley, tendría un gran ventanal en la parte superior en el área de la pantalla, y ventanas o salientes con forma de teclas. A un lado, se le inventaría algo parecido a un agujero redondo de unos cinco metros de diámetro que haría las veces de punto de conexión con unos auriculares que al menos yo pagaría por ver.

Lo del edificio de Telefónica algo deja a la imaginación, siendo más bien la metáfora formal de un programa, pero no su materialización expresa en una forma definida (ojo, que hay metáforas buenas y otras no tanto). En este sentido, el extranjero que llega a la ciudad y ve por primera vez la obra, es altamente probable que no repare en ella, al menos en su aspecto simbólico. Esto es impensable en un edificio pato, grotesco en su manera de llamar la atención, estridente en su deseo de comunicar lo que hay en él. A buen entendedor, ni una palabra. Compárese con el edificio de la compañía telefónica de Kunming y se verá la diferencia.

Finalmente, y para cerrar el cuento, el que se discuta si a un edificio es correcto aplicar el calificativo de “pato” demuestra claramente que no lo es. Los patos en propiedad no aceptan más que una sola interpretación.

Edificio de compañía telefónica en Kunming, China

Edificio de compañía telefónica en Kunming, China

[1] Teniendo en cuenta la fecha de elaboración del proyecto e inicio de obras, me inclino por un Nokia 1011, lanzado en noviembre de 1992, antecesor del clásico modelo 5110 de 1997.

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