Nada más NIMBY que un pobre

El Mercurio, 2 de agosto de 2014

El Mercurio, 2 de agosto de 2014

El término primero se aplicó a rellenos sanitarios y centrales nucleares.

Después se amplió a cárceles, a instituciones siquiátricas.

El listado continuó con industrias, antenas para celulares, casas de acogida para enfermos de sida.

NIMBY, not in my back yard! (¡no en mi patio trasero!) Escuelas han sido declaradas NIMBY (los niños hacen mucho ruido), lo mismo que hospitales (las sirenas no dejan dormir), comercio (se produce congestión en las calles), cementerios (los muertos pueden salir a penar en las noches de luna llena). Cerca de mi casa en Coyoacán los vecinos se pusieron en pie de guerra por la llegada de una librería -¡de una librería!- que cualquier ciudad quisiera. El argumento de los vecinos: los potenciales clientes ocupan mucho estacionamiento en una calle que supuestamente es de todos. Not in my back yard! En la ciudad contemporánea cualquier cosa que altere el statu quo de un barrio y la cada vez más reducida zona de confort de sus habitantes puede ser considerada NIMBY. Una ciudadanía cada día más empoderada se encarga de ampliar el alcance de un término que hoy admite prácticamente cualquier uso de suelo en su interior (¿Jane Jacobs era NIMBYsta?)

En Santiago, capital latinoamericana de la desigualdad, el término NIMBY adquiere una fuerza inusitada en la medida que disminuye el ingreso de los potenciales nuevos habitantes de un barrio. Basta que se anuncie la construcción de un conjunto de 151 departamentos de interés social en la comuna de La Reina, el primero en 17 años, para que un grupo de acomodados vecinos ponga el grito en el cielo ante semejante invasión. “Les baja el plus” a sus viviendas, señalan en la prensa. Están escandalizados porque no se les avisó, porque no se les consultó, porque los nuevos habitantes no presentaron oportunamente sus antecedentes penales ni sus boletines comerciales ni su certificado de vacunación contra la rabia. Porque su ingreso no  ha sido avalado por otro vecino, tal como se hace en el club de golf. Porque sus casas no tienen muros altos, ni alambrado electrificado, ni cámaras de vigilancia, ni doberman, ni todas esas cosas que hacen que la calle sea un lugar más amigable (bajo el bonito nombre de comunidades, los primeros guetos chic para la gente bienpensante de Santiago también se construyeron en La Reina). No importa que los nuevos vecinos sean personas que viven hace más de veinte años en la comuna, en este caso hay un grupo que se arroga el derecho de decidir quién puede y cómo se debe habitar el barrio. La inclusión social a través de la vivienda es una buena idea siempre y cuando se haga en el barrio de al lado. NIMBY total.

No, en esta historia no hay espacio para diálogos, ni mesas de negociación con los inconformes ni nada que se le parezca: el hacerlo daría la razón a los que creen que hay ciudadanos clase B que tienen que dar explicaciones para ejercer los más elementales de sus derechos. Mal entendida es la participación ciudadana cuando ésta se basa en la intolerancia, en el clasismo, en la discriminación.

Veamos el lado positivo: tarde o temprano los departamentos se van a construir, y 151 familias de escasos recursos podrán optar a algo parecido a una vivienda digna en uno de los buenos barrios de la ciudad. Es un logro mayúsculo que hay que apoyar y aplaudir. En la medida que el ejemplo se replique desaparecerán las voces de los que creen que una ciudad de calidad es aquélla en que los pobres están condenados a vivir con otros pobres, en la periferia extrema, alejados de los beneficios que la ciudad ofrece a quien la habita. Eso espero.

3 Comments on Nada más NIMBY que un pobre

  1. Sofía López // 4 agosto 2014 en 8:17 am // Responder

    Hace algunos ayeres también hubo una campaña ‘NIMBY’ en algunas zonas de la Del. Miguel Hidalgo cuando se habló de ampliar la red del metro hacia Reforma Lomas. Al final el proyecto se abandonó y preferimos el caos vial y sonar de bocinas… qué ironía!
    Muy buen artículo!

  2. “los primeros guetos chic para la gente bienpensante de Santiago también se construyeron en La Reina)”… en un comienzo eran guetos de izquierda que de cierta forma hacían que el toque de queda fuese soportable. ahora llegaron los yupis y los milicos a colonizarlos y se volvieron (como dice el periodista) “chic”. es el legado de Castillo Velasco. mas respeto.

  3. El susto es totalmente entendible. Si el actual gobierno anunciara algo semeja te al lado de mi casa me espantaria de entrada. Este gobierno no se caracteriza por hacer cosas “decentes” o “bonitas” ni de calidad. So, a la larga (e incluso a la corta) tendrias vecinos viviendo en condiciones bastante deplorables. La idea tan bonita como se plantea en el articulo de la inclusion social es una utopia en gobiernos mezquinos. Para una inclusion real se debe gastar plata cosa que se dice estar dispuesto pero no se hace realidad

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