Tag Archive for ‘Participación Ciudadana’
Sobre el cliché de la ciudad que queremos (o lo que hay que decir cuando no se tiene nada en la cabeza)
En Google hay un millón y medio de entradas con la frase “la ciudad que queremos”. No hay que extrañarse, que su uso se extiende en la medida que cada vez sabemos menos de cómo enfrentar los problemas urbanos
Esa esquiva transparencia ambiental
Si hay algo que no caracteriza al proyecto de Supervía Poniente es la transparencia. ¿Tiene sentido hacer una declaración de impacto ambiental cuando todo el cuento está cocinado de antemano?
Donde las calles no tienen nombre
Hay pocas experiencias urbanas peores que vivir en una calle que se llama Francisco Franco, Stalin o Augusto Pinochet. Tener domicilio en un lugar sin nombre puede ser una de ellas
Son sólo 4,375 hectáreas (a propósito del Park(ing) Day)
Nadie sabe muy bien la cifra exacta, pero se calcula que el tamaño del parque vehicular del DF alcanza los 3 millones y medio de unidades. Si consideramos que en promedio un cajón de estacionamiento mide 12.5 metros cuadrados (2.5 x 5.0 m), tenemos que en la capital de México se destinan alrededor de 4,375 hectáreas sólo a aparcar vehículos. Esto equivale a más de un 7 por ciento del total de la superficie urbana del DF, o si se quiere a un 3 por ciento de su superficie total, incluyendo áreas de conservación.
Se abre la temporada de los arquitectos electorales
El fenómeno se repite religiosamente cada cuatro años en mi país. Las mentes que estuvieron en reposo durante 48 meses súbitamente sufren un ataque de hiperactividad y se activan para desparramar una diarrea de ideas y proyectos que en el fuero íntimo de sus entusiastas autores están condenadas a marcar un antes y un después en la historia de la vivienda y las ciudades en Chile.
El viejo sueño del protestódromo
La experiencia nacional e internacional dice que la mejor manera de minimizar el impacto negativo de las manifestaciones públicas no es mediante la dictación de reglamentos o la delimitación de áreas, que pueden ser elementos útiles pero no suficientes para regular algo que en lo más profundo de su ser rechaza ser normado. En este sentido, hay que entender que los protestódromos fueron creados para ser ignorados.
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