Paint it green

Pasto pintado

La crisis hipotecaria que azota los Estados Unidos ha dejado a millones de familias sin vivienda, a la banca absolutamente quebrada, y a unos cuantos que se han hecho de un buen dinero en poco tiempo gracias a su ingenio, sentido de la oportunidad, y un buen arsenal de botes de pintura verde.

En efecto, la crisis que vive el país del norte ha hecho que cientos de miles de personas hayan dejado de pagar sus préstamos hipotecarios, ya sea porque no pueden hacerlo o porque el monto de lo adeudado es mayor al rápidamente disminuido valor de sus casas. Así, se cuentan por miles los casos en que los bancos han hecho uso de la ejecución de las hipotecas, apropiándose de viviendas que de un día para otro se quedaron sin los moradores que alguna vez vieron en ellas el sueño cumplido de toda una vida.

Sin embargo, el problema para la banca no es menor, puesto que dichas casas recuperadas son particularmente difíciles de revender en estos días, pese a haber bajado su precio varias veces durante los últimos meses. Y es que a los probables compradores no les atrae en absoluto llegar a un barrio donde más de la mitad de las casas se encuentran desocupadas y con grandes letreros de “for sale” (a la venta) en la entrada. A decir verdad, que estén desocupadas es sólo uno de los problemas que enfrentan, porque lo que realmente afecta su potencial de venta es el descuidado aspecto que presentan una vez que sus antiguos ocupantes se marcharon. Los bancos e inmobiliarias pueden dejarlas presentables para la venta, reparando aquellas cosas que son de fácil, rápido y económico arreglo, como un vidrio quebrado o una tabla suelta, pero no están dispuestos a incurrir en grandes gastos en algo que de por sí se ha transformado en un problema de difícil solución. Por otro lado, el remozamiento de una vivienda puede ser un lunar en barrio que ofrece un espectáculo de decadencia total, así que los nuevos dueños siempre tratarán de minimizar los gastos de maquillaje a casas que no ven la hora de deshacerse de ellas.

En este contexto, uno de los primeros indicadores de deterioro en un barrio, y por lo tanto uno de los principales ahuyentadores de potenciales compradores, es el pasto que alguna vez lució verde en los antejardines y que después de la forzosa marcha de quienes lo cuidaban adquiere un tono café que actúa como un poderoso letrero de ¡no me compren! ante quienes posan su mirada sobre él. La solución tradicional para esto fue siempre contratar un jardinero que de vez en cuando regara y pasara la máquina de cortar pasto, pero esto a lo largo de los meses sale caro, y no se trata de andar metiendo dinero en algo que a fin de cuentas es un cadáver habitacional. La respuesta vino de algún creativo que armado de un bote de pintura verde prometió transformar en dos minutos el césped seco en una mesa de billar por dos meses, y todo por la módica suma de cien dólares. La solución, no muy elegante por cierto, engaña al ojo más entrenado cuando se mira desde lejos, pero al disminuirse la distancia el observador podrá darse cuenta rápidamente del truco, aunque en ese momento ya estará actuando la poderosa y convincente labia del vendedor, arma que ni siquiera alcanzaba a aparecer en escena cuando el incauto comprador veía pasto café desde la ventana de su automóvil.

Créase o no, el negocio de los pintacéspedes ha crecido como la espuma, y ya son varios los que cuentan con avisos en internet y en las páginas amarillas, ofreciendo un servicio inimaginable hace pocos años atrás, pero que hoy se ha convertido en un útil aliado de aquellos que quieren deshacerse de una vez por todas de casas que a decir verdad nadie sabe muy bien quién va a ocupar en el futuro. Qué clase de barrios serán esos todavía está por verse, pero el pasto pintado no les augura un mañana promisorio. Así, no sería nada raro que dentro de poco los mismos artistas de hoy ocupen sus brochas para pintar personas, mascotas, automóviles, y comercio, borrando a su vez de una pincelada los basurales en cada esquina, los vagabundos viviendo en las casas abandonadas, y los graffitis  que adornan muros que ya nadie está dispuesto a cuidar. Y es que la presente crisis hipotecaria da para todo, y no sería nada extravagante pensar que los barrios del futuro, al menos en Estados Unidos, no serán más que escenografías para actores fantasmagóricos, como los que ya empiezan a rondar en lugares alguna vez presentados como la materialización del sueño americano.

 

Posdata. Si no lo cree, vea este video y se dará cuenta que esto no es mentira. La música de Metallica no puede ser más apropiada para una visión apocalíptica de lo que puede ser la ciudad del futuro.

1 Comentario en Paint it green

  1. Me interesa comprar la pintura para pasto, a quien contacto? Como la compro? Necesito que llegue a México.
    GRACIAS

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