Ciclopistas ornamentales

ciclopista-reforma-001La ciclopista que corre a lo largo de varias cuadras de Reforma es un clásico ejemplo de aquellas obras públicas que nadie espera que funcionen pero los gobiernos siguen haciendo con el único fin de quedar con la conciencia tranquila y que así nadie los apunte con el dedo diciendo que no se preocupan de los problemas de la ciudad. Inaugurada pocos años atrás con bombos y platillos, después del corte de cinta seguramente fue pedaleada por primera vez por un macizo cortejo de autoridades locales que sobre sus sillines aseguraron a los cuatro vientos que ese día comenzaba una nueva era en el transporte de una ciudad que en pocos años nadie de distinguiría de Amsterdam o Copenhague.

Lo cierto es que hoy en día de la ciclopista sólo queda el nombre y unos despintados dibujos en el piso, porque en la práctica es una tercera pista de automóviles cuyos conductores jamás se percataron que estaban invadiendo un espacio que en algún momento se decidió que no iba a pertenecerles más.

Moraleja: cuando en una ciudad la gente maneja siguiendo las reglas de la selva, la única manera de implementar un espacio para los ciclistas es aislándolo completamente en un carril cerrado o a distinto nivel, que de lo contrario lo que se está haciendo es decorar el pavimento con unos dibujos cuyo significado al parecer nadie conoce.  

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2 Comentarios en Ciclopistas ornamentales

  1. Hay que pocaa!!!

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