Morosos, franeleros y la representación de la legalidad

Primer Acto

“A partir de hoy, el Sistema de Aguas de la Ciudad de México iniciará el corte de agua potable a aproximadamente 400 mil usuarios que adeudan más de cinco mil pesos.

Así lo anunció Ramón Aguirre, titular del SACM, tras reunirse con la Comisión de Desarrollo Metropolitano de la Asamblea Legislativa; sin embargo, precisó que la sanción se aplicará de manera gradual, 100 cortes por día.

Comentó que también se tomarán medidas contra quienes desperdicien el líquido, ya que están ligados a los usuarios morosos.”

Milenio, 7 de abril de 2009

Segundo Acto

“Los Juzgados Cívicos Itinerantes instalados el 4 de abril en las dos primeras secciones del Bosque de Chapultepec, han sancionado a 26 personas por incurrir en faltas administrativas como ingerir bebidas embriagantes en la calle u obstaculizar la vía pública.

De las 26 personas remitidas, los Juzgados Itinerantes dictaminaron el arresto de 17; las nueve restantes pagaron la sanción correspondiente, que alcanza los mil 96 pesos.

En un comunicado de prensa, el Gobierno del Distrito Federal informó que 19 de las 26 personas remitidas fueron franeleros, quienes obstaculizan la vía pública con cajas, botes o cualquier otro objeto el arroyo vehicular y después piden a los ciudadanos para que paguen por este servicio no solicitado. De estos 19 infractores, sólo siete pagaron su multa.”

Excélsior, 12 de marzo de 2009

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Acto Final

Cualquier lector armado de una calculadora se podrá dar cuenta que cortar el agua a 100 deudores diarios de un universo de 400 mil no es más que un saludo a la bandera para que no se diga que las autoridades no hacen cumplir la ley. A ese ritmo, se tardará casi 11 años en aplicar medidas contra los infractores, siempre y cuando no entren nuevos miembros a este selecto grupo, que constituye la no despreciable cantidad del 20 por ciento del total de los clientes del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM). Y eso que sólo se consideró a aquellos que deben más de 5 mil pesos, que es una cantidad nada despreciable en una ciudad donde además el suministro de agua está fuertemente subsidiado.

Sólo para hacerse una idea, una familia de 4 integrantes que gasta una cantidad de 30 metros cúbicos al mes paga una cuenta de alrededor de 120 pesos bimensuales; si esa familia quiere llegar a la mágica marca de los cinco mil pesos de deuda tiene que pasar seis años y medio sin pagar un miserable peso al SACM. En otras palabras, estamos hablando de profesionales del no pago, gente que no cumple con sus compromisos económicos no tanto por falta de medios sino por un asunto de principios, que acaba de ser notificada que tiene menos de un 10 por ciento de posibilidades de ser castigada con el corte del suministro durante el próximo año.¹

Cosa parecida sucede con los franeleros y todos aquellos que se adueñan de la calle que no les pertenece con cubetas, neumáticos, cajas, fierros, botellas, conos, piedras y todo aquello que sirva para marcar un territorio apropiado al margen de toda ley. Anunciar con bombos y platillos que fueron arrestados 19 franeleros sorprendidos in fraganti ejerciendo su no deseada labor no es para tomárselo muy en serio, porque es cosa de salir a la calle y en pocos minutos cualquier ciudadano podrá encontrar a varias decenas de estos personajes en acción, amén de toda una colección de objetos de apropiación como los anteriormente descritos, colocados tanto por los franeleros como por vecinos a quienes hasta el momento el corto brazo de la ley no toca.

¿Qué se pretende con tanta fanfarria? Cualquier análisis medianamente serio concluirá que las dos acciones anteriormente reseñadas no tienen en absoluto por objeto revertir el grave problema de desabastecimiento de agua que afecta a la ciudad o extirpar de raíz las malas prácticas que se desarrollan en sus calles. Cien morosos castigados y 19 franeleros arrestados dan apenas para un souvenir de la ilegalidad capitalina

Y es que si es que no se puede instaurar el imperio de la legalidad, al menos se intenta hacer una representación del mismo, para que no se diga que las autoridades no están conscientes del problema, para que la ciudadanía pueda respirar en paz por un rato, y sobre todo para ganar tiempo y dejar que las cosas sigan transcurriendo igual como hasta ahora. El Gatopardo vuelve a actuar.

 


¹ Vale la pena recordar que la gente de más bajos recursos también tiene los más bajos consumos de agua, lo que les hace tremendamente difícil el poder endeudarse con 5 mil pesos por concepto de cuentas atrasadas. Es más, muchos de ellos, que reciben agua por tandeo, tienen tarifas fijas que fluctúan entre los 51 y los 96 pesos bimestrales.

Todo parece indicar que el club de deudores no está formado precisamente por los más pobres de nuestra sociedad. 

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