¿De qué hablamos cuando hablamos de vivienda sustentable?

Se presenta un proyecto de 30 mil viviendas localizadas en las afueras de una ciudad, las cuales vienen equipadas con paneles solares y focos ahorradores de energía, acción que le permite decir a su orgulloso desarrollador que lo suyo es una prueba más de su compromiso ineludible con la vivienda sustentable.

Paralelamente, una autoridad municipal señala a la prensa que las 798 torres de 20 pisos destinadas a trabajadores de bajos ingresos que se construirán en los extramuros de su ciudad sólo emplearán materiales que cuenten con un sello distintivo que asegure que en su elaboración no se produjo daño alguno al medio ambiente ni se empleó mano de obra menor de 14 años de edad, lo que es una demostración más del apoyo irrestricto a la protección del planeta encarnada en la agenda de desarrollo urbano sustentable impulsada bajo su mandato.

Imagen: Guate360

Una casa verde propiamente tal. Imagen: Guate360

Cualquier persona que tenga alguna familiaridad con el mundillo inmobiliario sabrá que estos ejemplos no distan mucho de la realidad que se vive hoy en día en el ámbito urbano y de la vivienda, donde cualquier presentación de un nuevo proyecto debe incluir en alguna parte la palabra sustentable, que al parecer es la única manera de vender desarrollos que a primera vista no se diferencian mucho de los que se hacían antes, y que en muchos casos efectivamente son de menor calidad que los construidos unos pocos años atrás, cuando la sustentabilidad era una palabra desconocida para la gran mayoría de la ciudadanía. Sí, puede que las casas sean más pequeñas, puede que estén más alejadas de las zonas céntricas, puede que no cuenten con equipamiento ni áreas verdes, pero al fin y al cabo son sustentables, dicen sus promotores.

Y es que sustentabilidad es un concepto particularmente difuso, gelatinoso, que comúnmente se pierde en la nebulosa de las interpretaciones personales, y que hace que gran parte de la sociedad – especialistas incluidos – tenga ideas totalmente diferentes sobre un término cuyo significado y alcances hoy en día debieran estar suficientemente claros para la población, al menos para aquellos involucrados en la agenda urbana. Si se van a hacer gárgaras con la palabra sustentabilidad y sus derivados, lo mínimo que puede pedirse es que quien las hace tenga un conocimiento más o menos preciso de lo que quiere decir.

Gran parte del problema reside en la ya manida definición dada por las Naciones Unidas de sustentabilidad, entendida como el “satisfacer las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”, la cual a estas alturas del partido resulta demasiado vaga cuando se trabaja en un tema tan concreto y complejo como el de proveer miles de viviendas de interés social cada año. Así, no resulta raro que el término sustentabilidad se circunscriba erróneamente al ámbito medioambiental, acotándolo al conjunto de medidas necesarias para no afectar el ecosistema y que éste pueda preservarse en iguales o mejores condiciones que las actuales. El problema es que a veces estas medidas producen efectos tremendamente negativos en otras áreas, los que pueden fácilmente anular los beneficios originalmente buscados. En este sentido, no se saca nada incorporando o exigiendo tecnologías ambientalmente amigables y de última generación en las viviendas si es que esta acción repercute negativamente en los ritmos de producción habitacional o en la capacidad de un trabajador de poder acceder a un crédito, que la sustentabilidad simplemente no existe cuando su implementación significa marginar a los sectores más postergados de la sociedad vía aumento del precio de las viviendas. Después de todo, no hay nada menos sustentable que no dar vivienda, por mala, pequeña y contaminante que ésta sea, a quien la necesita.

Ampliando el concepto

Es por ello que resulta imprescindible ampliar la definición de lo sustentable al conjunto de políticas y acciones orientadas a la preservación y mejoramiento del entorno urbano en tres dimensiones interrelacionadas – ambiental, económica y social – cuyo éxito individual depende necesariamente de la potenciación mutua y de no afectar negativamente a las otras. Ello implica necesariamente un serio esfuerzo de planificación coordinado, integrado, multidisciplinario e intersectorial liderado por el Estado, pero en el cual no pueden estar ausentes de ninguna manera los demás actores del sector habitacional, porque parte importante de cualquier enfoque sustentable en la ciudad es precisamente su carácter de participativo.

El camino que se quiere seguir no es en absoluto fácil, y los atajos no cuentan. Plantear la sustentabilidad como una serie de esfuerzos aislados, sin conexión ni hilo conductor no tiene mayor sentido que el de no quedarse atrás de la moda, siendo extremadamente difícil el poder hacer los cambios radicales que la ciudad contemporánea pide a gritos. Ir más allá de la moda implica tomar el problema desde todos sus ángulos para proponer soluciones específicas para cada desafío y realidad. En un esquema donde las recetas universales y los modelos preconcebidos no cuentan, la única manera de tener éxito es precisamente pensando y actuando en la ciudad como un todo conformado por partes interdependientes. Suena fácil decirlo, pero cualquiera que esté metido en la agenda urbana sabe que hacerlo es un verdadero parto. Lo bueno es que es posible realizarlo, es posible continuar con los ritmos actuales de producción de vivienda mejorando su calidad y la de las ciudades que las acogen, es posible hacerlo sin dañar los legítimos intereses del sector privado, es posible hacerlo sin aumentar los recursos destinados a ello, los que incluso se pueden disminuir, que ahí está la gracia. Si hablamos de sustentabilidad es porque tenemos que creernos el cuento. Si no, mejor sigamos haciendo las cosas como antes y dejamos las palabras bonitas a los poetas.

7 Comentarios en ¿De qué hablamos cuando hablamos de vivienda sustentable?

  1. que economistas
    chale y que hay acerca de l medio ambiente

  2. Num outro blog Mexicano encontrei a ideia de que a boa cidade é aquela que desperta a libido. Não seria esta uma ótima medida de sustentabilidade?

  3. El termino sustentable es tan overrated como la serie LOST.

    La primera vez que escuché que alguien decía que lo “sustentable” en arquitectura no solo era la cuestión ambiental fueron palabras de Alejandro Aravena, también habla de estos tres aspectos y no puedo más que concordar con ustedes.

    “Lo sustentable”, ya también entró en el sistema de los objetos, lo cual lo hace un bien de consumo; claro aunque sea pura fantasía, y desgraciadamente eso es fatal.

    • Rodrigo Díaz // 14 agosto 2009 en 7:44 am // Responder

      Totalmente de acuerdo con tu apreciación. Te recomiendo que leas esta estupenda columna de Javier del Río – que dicho sea de paso fue profesor mío – donde se habla precisamente de la banalización de lo sustentable y la frivolización de la arquitectura:

      http://blog.latercera.com/blog/jdelrio/entry/la_arquitectura_de_la_far%C3%A1ndula

    • Rodrigo Díaz // 14 agosto 2009 en 7:50 am // Responder

      Dicho sea de paso, acabo de ver tu blog y es realmente bueno, muy hermanado con el tipo de intereses que se promueven en estos lados.
      Se supone que voy a Guadalajara en unas pocas semanas; ojalá tengamos la oportunidad de compartir unas cervezas y hablar de rampas de discapacitados defectuosas, mobiliario inadecuado, obstáculos peatonales, rejas y todas esas cosas que atraen nuestra atención.

      Un abrazo

  4. Felix Edudardo Aguilar Merejildo // 18 marzo 2013 en 7:24 pm // Responder

    Lo SUSTENTABLE de acuerdo a la definición de las Naciones Unidas, debemos interpretarlo con un ejemplo práctico: Una familia recién formada accede a una nueva vivienda, y esta para que sea sustentable debe satisfacer la necesidad de tener un espacio propio para el desarrollo y evolución de su hogar; tienen 3 hijos, esta familia ve crecer a los nuevos miembros, se educan y se preparan para ser parte de la nueva generación por que tienen que formar una nueva familia independiente, y por lo tanto no debe interferir ni crear nuevas necesidades a la familia primigenia, como sucede cuando por apoyar permiten vivir en la misma vivienda aunque sea provisionalmente hasta que puedan conseguir otra vivienda sea en alquiler o por compra, lo que genera hacinamiento, y para que sea sustentable esta vivienda se debe haber previsto con antelación la opción de tener un nuevo espacio, una nueva vivienda para que no genere nuevas necesidades a los padres y hermanos menores. Aqui interviene el aspecto social y es la previsión para que esta nueva familia tenga prevista a donde van a vivir sin afectar el desarrollo de la familia.

  5. salvador medina ramirez // 17 junio 2013 en 8:30 pm // Responder

    No entendí nada del significado de sustentabilidad

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