En busca de los acentos perdidos

El recientemente electo delegado de Coyoacán Raúl Flores se presentaba en sus afiches como el gran defensor del órden en su delegación, así, impúdicamente, con tilde en la o, a pesar de que cualquier persona medianamente instruida sabe que las palabras graves llevan acento ortográfico cuando terminan en consonante siempre y cuando ésta no sea n ni s, tal como ocurre con el término en comento. ¿Merece ser delegado alguien que no es capaz de escribir bien un vocablo bastante simple y que por si fuera poco es el concepto central de su campaña? Yo no sería tan drástico, que después de todo su material publicitario no fue el único que hizo gala de aberraciones idiomáticas, y que por último lo que importa de un delegado es que haga bien su tarea, aunque el descuido idiomático en sus letreros no hace presagiar un futuro muy alentador (al menos en lo que a educación y cultura se refiere).

Qué le vamos a hacer, si la batalla por la integridad de la lengua se está perdiendo por paliza, y a todo nivel. Cada día recibo decenas de correos firmados por personas que ostentan currículos lustrosos con varios postgrados en el extranjero y que sin embargo son incapaces de teclear dos líneas sin cometer algún error ortográfico de marca mayor, error imperdonable en tiempos de Word y prueba patente de una educación que cada vez le da menos importancia a la enseñanza del idioma, algo a lo que tristemente nos vamos acostumbrando de manera demasiado rápida.

La ciudad ayuda poco. A la triste profusión de food courts, gyms, shower rooms, malls y green roofs se suma la extendida costumbre de omitir acentos en las palabras que inundan los miles de letreros de nuestras urbes. ¿Es que acaso se derogó su uso? ¿De un momento a otro está mal visto usarlos? ¿Me convierto en alguien muy ñoño por poner un palito sobre una vocal cuando las clarísimas reglas de acentuación de nuestro idioma así lo establecen? Vaya a saber uno. Lo cierto es que ya alguien se decidió a tomar el toro por las astas y así devolver en parte la dignidad pisoteada en las calles a nuestro idioma. Leo en una entretenida columna de Andrea Precht que Pablo Zulaica Parra sencillamente se aburrió, y para combatir esta marea de ignorancia recurrió a una estrategia tan ingeniosa como llamativa: creó el Programa de Reinserción de Acentos en la Vía Pública, por lejos una de las mejores y más creativas iniciativas ciudadanas que he visto en el último tiempo. El sistema es muy sencillo: brigadas de correctores voluntarios recorren la ciudad premunidos de tildes de papel de distintas medidas, los cuales adhieren en aquellos lugares donde su ojo entrenado descubre que un acento se dio a la fuga. Las intervenciones son documentadas  fotográficamente y puestas en el entretenidísimo blog de Zulaica, que recomiendo entusiastamente, y que para sorpresa mía tiene muchos más seguidores de lo que hubiera imaginado en un principio (hoy ganó uno más).

Lo que me gusta del Programa de Reinserción de Acentos en la Vía Pública no es tanto su labor educativa, que la tiene, sino la frescura y humor implícitos en cada una de sus acciones, que de alguna suponen subvertir el orden establecido (o mejor dicho volver a establecerlo) de una manera amable, lejos de la pedantería intelectual propia de una campaña para el buen escribir, algo que no es poca cosa en un medio como el urbano, que hace rato viene olvidando al humor como la poderosa arma de cambio que siempre ha sido.

En el esquema tradicional la revolución se hacía con piedras, panfletos y bombas molotov en la mochila; en la propuesta de Zulaica estos objetos son reemplazados por en apariencia inocentes tiras de papel, pero cuyo mensaje es de una potencia gigantesca. Desde ya iré afinando el ojo, porque tengo la impresión que una nueva afición nace en mí. Muchas gracias, Pablo.

PAquete elemental de acentos imprimibles. http://acentosperdidos.blogspot.com

Paquete elemental de acentos imprimibles. http://acentosperdidos.blogspot.com

11 Comentarios en En busca de los acentos perdidos

  1. Sólo una acotación: ¡Las palabras escritas con mayúscula no llevan tilde!
    Es solo eso, una acotación. Es una regla tonta y sin sentido, pero es una regla ortográfica.

    • Rodrigo Díaz // 20 julio 2009 en 4:47 pm // Responder

      Estimado Axl,

      Lamento contradecirte, pero el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española es claro al respecto al señalar en el 1.1 de las Cuestiones formales generales de las Mayúsculas que “El empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación”. Más información se puede ver en http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltConsulta?lema=acento%20mayusculas

      Saludos

    • Origen del mito de que las mayúsculas no llevan tildes
      “Las máquinas de escribir muy antiguas hacían incompatible la utilización de la tilde en las mayúsculas, ya que lo encimaban. Por eso solo acentuaban las letras minúsculas rompiendo la regla. Ejemplo: «LA LíNEA DEL TRóPICO DE CáNCER».

      Lo mismo ocurría con las imprentas. No podían incluir el acento en la matriz con que hacían las letras mayúsculas, que evidentemente son más grandes que las minúsculas.

      Hoy día los programas computacionales, no sólo permiten su utilización, sino que además corrigen automáticamente el texto, añadiendo los acentos gráficos.

      Sin embargo, existen algunas familias de letras (en programas computacionales en lenguas extranjeras) que no contienen en sus caracteres las mayúsculas acentuadas.

      Según algunos, el origen de este mito puede haber sido abaratar costos en las imprentas de países hispanohablantes; aunque buscaran una justificación en la estética.
      Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Acentuaci%C3%B3n_de_las_may%C3%BAsculas

      Ah… y con ese mito crecieron muchos ingenieros porque son estos profesionistas quienes inundan correos, presentaciones, escritos, TODO, con mayúsculas para evitar tildear o intentar tener una correcta ortorgrafía.
      Saludos
      Ana

  2. Estimado -muy estimado- redactor. Creo que leo en esta página la más grata descripción y la más fundada opinión de todas las que he recopilado en tres semanas acerca del blog. Te lo agradezco.

    No solamente eso, sino que tienes un gran blog y, desde ahora y no por mera reciprocidad, un nuevo seguidor.

    Pablo.

  3. Error mio, sorry

  4. Detesto los acentos y no porque tenga mala ortografia, en realidad siempre gane los primeros lugares en la materia. No deberian existir, ni la “v”, ni la “h”, ni la “z”, ni muchas otras cosas, mejor se deberia rediseñar el lenguaje para evitarlos y mejorar la fluidez. Mejor aun se deberia crear una lengua universal tomando lo mejor de todas. En pocos años se vera todo esto como primitivo. No pierdan su tiempo y el de los demas, evolucionemos a un lenguaje mas sofisticado, simple, logico, matematico, funcional…

    • Anguiano, se nota que no te gustan los acentos. Es más, podrías para mejorar la fluidez de tus escritos quitar los espacios yentoncestodoseríasúpersofisticadosimplelógicomatemáticoyfuncional.
      Gracias por tan buena idea.

    • Rodrigo Díaz // 10 agosto 2009 en 3:43 pm // Responder

      Me recuerda un poco la neolengua de Orwell en 1984, un lenguaje reducido a su mínima expresión no tanto por un deseo práctico o funcional, sino por el hecho de limitar la capacidad de pensamiento y expresión de las personas.

      • Esa es la cuestión. El lenguage tiene sus normas para que cada uno pueda expresarse de la mejor manera posible y de esta manera diferenciarnos. Sin normas el lenguage podría ser simplemente un coñazo. En la variedad está la belleza.

  5. Patricio Díaz // 26 abril 2011 en 12:40 pm // Responder

    No soy de esta generación, tengo 67 años, y hasta donde recuerdo, en las escuela primaria la regla era
    “LAS PALABRAS CON MAYUSCULA NO SE ACENTUAN” y hasta el día de hoy no lo hago.
    Sin embargo tengo una excelente ortografía y es difícil encontarme una falta.

    • Rodrigo Díaz // 26 abril 2011 en 12:51 pm // Responder

      Estimado Patricio Alfredo,

      Se nota que usted iba a clases cuando las escuelas eran en blanco y negro, se daban varillazos en las nalgas y los dictados se escribían con plumas de gaviota. Tal como le señalé a otro lector, el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española es claro al señalar en el punto 1.1 de las Cuestiones formales generales de las Mayúsculas que “El empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación”. Más información se puede ver en http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltConsulta?lema=acento%20mayusculas

      Un abrazo de su hijo que lo quiere

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