Crímenes sustentables

Hoy en día los peores crímenes urbanos se cometen en nombre de la sustentabilidad. Baste como ejemplo la información aparecida en Crónica el pasado martes 22 de septiembre que copio textual:

“La presidenta municipal de Naucalpan, Azucena Olivares Villagómez, afirmó que la primera etapa del Viaducto Bicentenario da pie al trabajo conjunto para elevar la calidad de vida de los ciudadanos, por ser ésta una vialidad vanguardista que distingue a Naucalpan como una ciudad avanzada, la ciudad ecológica del Siglo XXI”

Imagen: Milenio

Imagen: Milenio

Al leer esto, un despistado imaginaría que el Viaducto Bicentenario es un nuevo corredor de transporte público no contaminante, desarrollado a lo largo de un parque lineal donde a su vez se encuentra una moderna ciclopista. El lector informado sabe que lamentablemente esto no es cierto, y que la obra que menciona la autoridad edilicia no es más que una mole de hormigón armado de 4.5 kilómetros de longitud  que recorre el territorio naucalpense varios metros por sobre las cabezas de sus habitantes para supuestamente dar cabida a automóviles a los cuales la ciudad les quedó pequeña, muy en sintonía con su hermano el Segundo Piso del D.F., otra obra futurista que en algún momento se presentó como el último grito de la vanguardia urbana. ¿Anda algo desorientada la señora presidenta municipal? Yo diría que bastante, que no hay que devanarse mucho los sesos para encontrar al menos cuatro argumentos para demostrar que la obra de marras está a años luz de los que se supone debiera esperarse de la “ciudad ecológica del siglo XXI”:

  • La creación de megaobras de vialidad como los segundos pisos no hace más que fomentar el crecimiento de un parque vehicular que sencillamente ya no cabe en las calles de la metrópoli. La historia demuestra que este tipo de construcciones puede ayudar a aliviar los problemas de tráfico por un rato, pero que se vuelven obsoletas al poco tiempo, cuando se hace necesario construir un tercer piso que desahogue al segundo. De hecho, en su edición de hoy El Universal informa sobre los grandes embotellamientos producidos en los puntos de salida de la autopista. En otras palabras, el tiempo ganado circulando por arriba se pierde al momento de volver abajo.
  • Si bien es cierto el gobierno del Estado de México tuvo el tino de cobrar por hacer uso del viaducto, se equivocó al elegir el sistema de cobro, puesto que los automovilistas deben pasar por unas plumas que se levantan al acercarse un automóvil con el TAG instalado. Por más rápido que se muevan las barreras, de todas maneras el automóvil debe frenar para entrar, ocasionando congestión en los accesos. La solución hubiera sido aplicar pórticos de peaje electrónico, tal como sucede en las otras ciudades que han implementado peajes en vías urbanas, los que registran el paso de los vehículos bajo ellos para posteriormente enviar la cuenta al domicilio del automovilista.
  • El viaducto no ofrece solución a los sectores de más bajos recursos, quienes siguen movilizándose en autobuses decrépitos que continúan ocupando las vías lentas que quedaron abajo. Se podrá decir que el nuevo viaducto las descongestiona, pero tal como se señala en el primer punto, los puntos de entrada y salida a la autopista provocan embotellamientos de tal magnitud que las ganancias de tiempo en los viajes realizados son mínimas si no inexistentes.
  • Por último, y no por ello menos importante que todo lo anteriormente dicho, el nuevo viaducto constituye una herida en el paisaje urbano que es muy difícil de suturar, bloqueando perspectivas y originando extensas áreas de sombra, lugares ideales para la comisión de todo tipo de delitos, para improvisado baño público o informal botadero de basura.

¿Dónde está lo ecológico de la obra? ¿En las luminarias alimentadas con energía solar? Poca ganancia para tanto esfuerzo, para tanto hormigón mal utilizado, para tamaña muestra de irracionalidad urbana. Después de todo, vale recordar que en ni una de las ciudades que llevan con justicia el sello de lo sustentable en el mundo contemporáneo se realizan obras de este estilo, que de los fracasos algo se aprende, y que hace mucho rato quedó demostrado que el futuro se encuentra en el desarrollo de sistemas de transporte público eficientes, en la construcción de ciclovías y en la habilitación de espacios peatonales. Como que mirar de vez en cuando lo que se hace (o no se hace) en otras partes no hace nada de mal.

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1 Comentario on Crímenes sustentables

  1. Como siempre, tu articulo da justo en el punto clave. La estupidez de los politicos no tiene limites ni frenos. Como va a tenerlos si se pagan con el dinero de otros -los contribuyentes- y en su transito de las arcas publicas a los contratistas, cantidades no despreciables de dinero quedan retenidas en sus bolsillos.

    Si pensaran un poco en el beneficio de sus gobernados, aun con el monstruo inutil que ya han construido, este podria servir para poner un sistema (BRT) tipo metrobus, en el unico carril y usando los dineros destinados al otro carril en compra de equipo rodante y estaciones de ascenso/descenso.

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