La Supervía del doctor Jekyll y mister Hyde

Imagen: Edward Burtynsky, Highway #1, Los Angeles

Cuesta creer que el mismo jefe de gobierno que no falla en la foto de ni un foro de desarrollo sustentable, que ha sido un promotor más o menos decidido de la creación de corredores de transporte público, y que se ha retratado hasta el cansancio pedaleando arriba de una bicicleta del servicio de arriendo que él mismo se encargó de implementar, sea también la persona que recientemente ha anunciado con bombos y platillos la construcción de una gigantesca supervía urbana de 35.5 kilómetros de largo que conectará las autopistas a Querétaro, Toluca y Cuernavaca. Como el doctor Jekyll, Marcelo Ebrard es un personaje que se desdobla con una facilidad digna de encomio, y si a sí mismo se presenta como un adalid de la sustentabilidad (baste recordar su Plan Verde), en los hechos muchas veces actúa como el señor Hyde, alguien que usualmente actúa con la delicadeza de un elefante a la hora de intervenir en la ciudad. A lo mejor Marcelo es en realidad dos personas tremendamente parecidas, hermanos gemelos tal vez, pero en caso de ser así está claro que ambas personas en ningún momento se juntan a tomar un cafecito y ponerse de acuerdo en para tener un discurso medianamente coherente.

Así, y mientras el doctor Jekyll anda por el mundo dando conferencias sobre desarrollo urbano sustentable y codeándose con lo más selecto del mundo académico, político y científico, el señor Hyde saca de la noche a la mañana un proyecto sorpresa que promete cambiar el futuro de la movilidad en la ciudad de México y que salió del abnegado esfuerzo de su equipo y del aporte desinteresado de los señores empresarios a cargo de levantar tan magna iniciativa. Nada de consultas ciudadanas ni de pedir la opinión a expertos, que eso sólo ayuda a entorpecer una propuesta que en voz de sus impulsores debe hacerse cuanto antes, y por eso mismo también se decidió saltar la licitación de gran parte de la obra, cosa que cualquier mortal esperaría, que al parecer hay una sola empresa en el país capaz de abordar exitosamente tamaño desafío.

De nada han valido las voces de quienes entienden del tema del transporte urbano, que una y mil veces han señalado que las autopistas urbanas son un modelo que hay que desechar cuanto antes en la ciudad de México; que las supuestas altas velocidades de desplazamiento se pierden en los accesos y salidas, donde se forman cuellos de botella que garantizan la rápida obsolescencia de las nuevas vías; que la creación de estas circulaciones supuestamente expresas más que aliviar el tráfico lo hacen aun más pesado, ya que incentiva a nuevos conductores a subirse a un vehículo; que las pesadas estructuras, cuando son aéreas como en el segundo piso, generan áreas de sombra que rápidamente se convierten en basurales o estupendos sitios para un asalto o violación; que estas vías generan verdaderas cicatrices paisajísticas al interior de la ciudad que después son muy difíciles de suturar; que en el mundo desarrollado ya nadie las hace… No hay caso, el señor Hyde es ciego y sordo ante la evidencia, que a estas alturas del partido la construcción de la Supervía Poniente, que dicho sea de paso jamás estuvo en su programa de gobierno, no parece más que el capricho de un megalómano al cual el destino de la ciudad y sus habitantes le importan un soberano pepino. Eso sí, y para que no lo califiquen de insensible, estableció que se deberá preservar paisajística y ecológicamente la bella zona de Chapultepec y Reforma (¿!?), especificando que en la zona de la Fuente de Petróleos no se podrá hacer una estructura elevada (como que se repite la historia de las Torres de Satélite).

¿Qué hacer entonces? Quizás llamar al doctor Jekyll y decirle que si su socio está empecinado en hacer la obra sí o sí, sería bueno que se dieran una vuelta por Sao Paulo, una ciudad con problemas bastante similares a los de la capital mexicana, y le echaran un vistazo al Expresso Tiradentes, un segundo piso como los de acá pero con la única diferencia que está reservado para el tránsito de microbuses que paran cada cierto tiempo en estaciones elevadas, algo así como un Metrobús pero a varios metros de altura. Eso sí me parece una propuesta inteligente, que después de todo no hay que olvidar que casi tres cuartas partes de los viajes al interior de la ciudad de México se hacen en transporte público, y que si hay alguien al cual deben favorecer los grandes proyectos de infraestructura urbana es al ciudadano de a pie, que casi siempre es el de menores recursos, y que en estos casos generalmente tiene que conformarse con lo que queda para desplazarse. Como para pensarlo un poco.

Una perlita

“Por la complejidad de la ruta no era posible hacerlo en un concurso. Si yo lo licito de una manera así podría haber otro tipo de intereses que bloquearan el proyecto al conocer los trazos.” Fernando Aboitiz, Secretario de Obras del DF, explicando por qué la vialidad que conectará Santa Fe con Luis Cabrera se adjudicó de manera directa (El Universal, 7 de abril de 2010).

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4 Comentarios en La Supervía del doctor Jekyll y mister Hyde

  1. interesante la adjudicacion directa. como hizo para saltarse las normas de adjudicacion?
    ya estoy imaginandome el asado en coyacan!
    abrazo,
    cm

  2. Qué pena que en una megaobra exista la opacidad al 100% y la falta de diálogo con los ciudadanos al 200%, pues entre otras cosas el ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL nunca se ha dado a conocer y las instancias a las que se ha acudido a solicitar información concreta no supieron darla.

    • Rodrigo Díaz // 24 mayo 2010 en 1:42 pm // Responder

      Efectivamente, hay más transparencia en las aguas que corren por los canales de Xochimilco. Lo grave del asunto es que ya se iniciaron las expropiaciones sin que exista un miserable estudio de impacto ambiental. Como que el mensaje que se quiere dar es que no perdamos el tiempo, que la Supervía se va a hacer só o sí, con o sin estudios, con o sin razón, y al precio que salga. Ojalá se hubiera mostrado la misma diligencia para hacer otros proyectos largamente postergados como la red de ciclovías y las 10 líneas de Metrobús alguna vez prometidas.

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  1. Olvidan rutas de transporte público que correrían por Supervía y segundos pisos | Tlalpan.info

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