100 millones de ideas en una página, o la revolución del MAGIDUV

El modelo tiene más años que un cerro, y no voy a cometer el descaro de decir que lo inventé en mis ratos de ocio. A decir verdad, no tengo la menor idea de quién es su creador, pero estoy casi seguro que sí soy el primero que lo adapta (al menos en español) a las necesidades del arquitecto y urbanista contemporáneo. El Modelo Automático de Generación de Ideas para el Desarrollo Urbano y la Vivienda (MAGIDUV), también conocido como la Tabla de Díaz (disculpen la falta de modestia), es básicamente una planilla de 60 casillas divididas en 4 columnas y 15 filas, las que combinadas al azar pueden producir en pocos segundos un perfecto discurso o presentación relacionada con materias urbanas y habitacionales. En total son 50,625 combinaciones que permiten al profesional de la ciudad elaborar –sin mayor esfuerzo físico ni mental- un discurso relativamente coherente sobre temas tan variados como la vivienda, el transporte o los usos de suelo en la ciudad.

¿Cómo funciona? Muy simple. Sólo basta tener a la mano la tabla que se encuentra abajo (se sugiere imprimirla en papel reciclado) y seleccionar un número al azar del 1 al 15 para cada una de las cuatro columnas del modelo (A, B, C y D). Para ello se puede recurrir a una serie de mecanismos, que van desde la utilización de 60 bolitas numeradas distribuidas equitativamente en cuatro tómbolas debidamente diferenciadas, hasta el tradicional cape nane nu, menos espectacular pero más simple de implementar. Una vez seleccionados los números, el usuario ve qué casilla de la tabla les corresponde, para posteriormente unir las frases que allí aparecen, partiendo siempre por la A y terminando por la D.

¿Muy complicado? Pongamos un ejemplo típico para entendernos mejor. A un arquitecto de una oficina pública de vivienda le encargan que arme en 10 minutos una presentación sobre las iniciativas relacionadas con la sustentabilidad desarrolladas por la repartición pública en la que trabaja. Apremiado por el tiempo, y obligado por las circunstancias a regirse por la ley del mínimo esfuerzo, recurre a la tabla presentada, utilizando cuatro bolsitas donde han sido colocados papelitos numerados del 1 al 15, los que va sacando a ojos cerrados. Así, la suerte le indica que su primera combinación es 3 – 7 – 8 – 13, que da como resultado el siguiente texto:

“La experiencia de Barcelona, París y otras ciudades europeas demuestra que la construcción de redes urbanas de impacto local, metropolitano y regional significa un avance en el proceso de empoderamiento institucional para así establecer planes de acción específicos en cada una de las problemáticas a abordar”.

Tan mal no está. Entusiasmado, saca otra serie, correspondiente a los números 12 – 10 – 1 – 5, la que forma un enunciado bastante coherente para haber sido hecho por alguien con poco tiempo y menos ideas en la cabeza:

“Como la prensa ha señalado últimamente, la propuesta de reducción de emisiones de CO2 a nivel urbano exige la implementación de un sistema altamente horizontal y participativo para facilitar el logro de las metas consensuadas con anterioridad.”

Ahora bien, si se quiere utilizar el modelo para responder a temas más específicos, sólo basta con dejar de lado el elemento azar y buscar rápidamente en las casillas de la tabla alguna combinación que pueda dar una idea más o menos decente sobre el tópico en cuestión y así salir del paso de una manera relativamente airosa. Así, si el día de mañana en una conferencia de prensa a un alcalde le hicieran una pregunta comprometedora sobre una supervía urbana donde los procedimientos administrativos no han sido del todo transparentes, él podría recurrir a una hojita con la tablita impresa y en un par de segundos elegir una combinación satisfactoria, como por ejemplo la 14 – 5 – 4 – 12:

“En la última Bienal de Venecia hubo consenso en que la formulación de este tipo de proyectos supone un esfuerzo mancomunado entre todos los sectores involucrados en el que el modelo de acción propuesto se encuentra sometido a un continuo proceso de evaluación.”

¿Qué tal? Si hasta suena culto.

100 millones de ideas en una sola tabla

Sobra decir que sólo el tiempo nos dirá el verdadero alcance de las aplicaciones de la tabla, pero ya se adivina una nueva era en los campos de la arquitectura y el urbanismo, donde sus profesionales dejarán de invertir miles de horas en textos explicativos cuyo desarrollo puede ser resuelto por el MAGIDUV en cosa de segundos y a un costo cercano a cero. De hecho, ya se anuncia la versión 2.0, el MAGIDUV-Pro, que contará con las mismas 4 columnas pero con 100 filas totalmente mejoradas, las cuales brindarán a arquitectos y urbanistas la posibilidad de engendrar, sin hacer el más mínimo esfuerzo, nada menos que ¡100 millones de ideas! para la ciudad y cómo planificarla, diseñarla, construirla y gobernarla de manera sustentable.

Los críticos del sistema dirán que éste produce conceptos vacíos o carentes de profundidad, que su aparición supone el comienzo del fin del pensamiento crítico arquitectónico y urbano, y que su masificación no hace más que consolidar un modelo de desarrollo urbano sin ideas fuerza que lo respalden. Importa poco. Aquéllos que nos desenvolvemos en el mundo de la arquitectura y el urbanismo estamos acostumbrados a leer y escuchar frases aun más huecas y sin sentido que las nacidas de MAGIDUV para justificar todo tipo de iniciativas implementadas en la ciudad, así que la llegada de este modelo no nos debiera quitar mucho el sueño. Otros dirán que la tabla de marras facilitará que cualquiera se haga cargo de los problemas urbanos, aun cuando no tenga la más mínima preparación para ello. Importa menos, que eso ya sucede ampliamente hoy en día y nadie arma mayor escándalo, que a fuerza de acostumbramiento hemos terminado por aceptar que la ciudad y sus temas pueden ser manejados por alguien que sólo posea el suficiente descaro para hacerlo.

A decir verdad, MAGIDUV no hace más que regularizar de manera magistral una situación de facto, donde cualquiera tiene manga ancha para decir cualquier cabeza de pescado acerca del desarrollo urbano sustentable sin que nadie se dé cuenta, que al parecer la gente hace rato dejó de escuchar para sólo limitarse a consumir un discurso que necesita con urgencia una buena revisión.

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9 Comentarios en 100 millones de ideas en una página, o la revolución del MAGIDUV

  1. Dafne López // 10 junio 2010 en 5:17 pm // Responder

    Cuidado, alguien se va a fusilar esta tablita. Haya entendido o no el sentido del artículo…

    • Rodrigo Díaz // 10 junio 2010 en 5:25 pm // Responder

      Estimada Dafne,

      El que fusile la tablita estará haciendo uso de la ley del mínimo esfuerzo, el tipo de conductas que el modelo pretende promover. A decir verdad, nada me haría más gracia que sorprender a alguien ocupándolo; eso constituiría el éxito total de la idea.

  2. jose miguel torres // 11 junio 2010 en 8:51 am // Responder

    Sr. Díaz,

    Vale la pena tener en cuenta q
    7-5-13-1!!!!

    Felicitaciones por esta creación, y por “la otra”, menos replicable, pero aún más bella.
    Grande papá…

  3. jose miguel torres // 11 junio 2010 en 8:56 am // Responder

    Sr. Díaz,

    Vale la pena tener en cuenta que la formulación de este tipo de proyectos debe siempre considerar la perspectiva de género, y así ayudar a definir objetivos globales y específicos de manera de maximizar sus beneficios económicos, sociales y ambientales, colaborando en cerrar la brecha de igualdad existente y contribuyendo así a una mayor cohesión social, tarea urgente a la que nadie se puede restar.

    Felicitaciones por esta creación, y por “la otra”, menos replicable, pero aún más bella.
    Grande papá…

    Visite: http://www.facebook.com/?sk=2361831622#!/group.php?gid=115418098493920 y se llevará una sorpresa ni tan sorprendente. Lo dijo Milanés, “el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, ya no tengo los reflejos como ayer”

  4. Rodrigo Díaz // 11 junio 2010 en 9:00 am // Responder

    Estimado Chiquitín,

    Yo creo firmemente que 13 – 4 – 7 – 6. Así la Concertación todavía seguiría siendo gobierno.
    Qué gusto me da saber de usted, ¿qué es de su vida?
    Muchas gracias por los saludos, que se los transmitiré personalmente a mi señorita hija.

    Un abrazo grande a la distancia

  5. Rodrigo Díaz // 11 junio 2010 en 9:05 am // Responder

    ¡La perspectiva de género! ¡Olvidé la perspectiva de género! Lo bueno es que sigo trabajando el modelo, así que me voy a tomar la libertad de incluirla en futuras ediciones.
    En la pega tengo bloqueado el facebook, pero apenas pueda me meto y me lleno de sorpresas.

  6. Señor, favor no olvidar para la version Pro unas filas con elementos apropiados para el circo pobre del transporte sostenible. Las ideas de la MAGIDUV son muy sofisticadas y requieren adaptarse al contexto de las grandes urbes como Aguascalientes, Merida o Culiacan.
    Como siempre, te pasaste.
    Abrazo,
    CM

    • Rodrigo Díaz // 11 junio 2010 en 11:26 am // Responder

      El MAGIDUV sirve tanto para Londres como Cúcuta y Culiacán. El Pro ni le cuento. Si le gustó, por favor masifíquelo, que la gracia es precisamente ésa.

      Un abrazo

  7. El MAGIDUV es una interesante aportacion al avance de la prospectiva urbana y arquitectonica. Por ahi tenia una version para candidatos a puestos de eleccion popular, de igual valia y trascendencia
    Felicidades

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