Sí se puede hacer algo en Tacubaya

La sigla CETRAM tiene cierto caché, o al menos eso uno piensa cuando le dicen que significa Centro de Transferencia Modal e inmediatamente echa a volar la imaginación y visualiza nodos urbanos de alta complejidad y sofisticación donde confluyen distintos medios de transporte, algo así como un aeropuerto a menor escala, donde las pistas de despegue y aterrizaje son ocupadas por microbuses, metro y taxis que se desplazan en una danza milimétricamente coordinada por un centro de control dotado de tecnología de punta para controlar flujos cuyo movimiento supone un reto de avanzada ingeniería. El primero que conocí fue el de Taxqueña, y en un par de segundos comprendí que la distancia entre mi imaginación y la realidad era abismal, y que por algo la gente no los conoce como CETRAM sino como paraderos, que finalmente eso es lo que son, claro que a escala chilanga, con todo lo que eso puede significar: cientos de chatarras humeantes que se desplazan en medio de una maraña de taquerías también humeantes, locales de tortas y comercios ambulantes cubiertos por lonas multicolores colgadas de postes, árboles o pasarelas, una sinfonía de ruidos, colores y sabores donde las líneas de transporte público colisionan más que confluyen, y donde el pasajero debe ingeniárselas para moverse en un ambiente donde es más estorbo que persona.

Propuesta arquitectura 911sc. Imagen: http://www.ourcitiesourselves.org/

El CETRAM de Tacubaya no escapa a la regla. Tres modos distintos de transporte (Metro, Metrobús y autobuses) se dan cita en un no-lugar inhóspito como pocos, conformado por el espacio residual del encuentro de ejes viales en los cuales jamás se pensó que un peatón pudiera circular sin tener algún tornillo flojo en su cabeza. Peligrosa, desagradable, poco atractiva, son algunos de los calificativos con que puede calificarse la experiencia de andar por esas calles, que alguna vez tuvieron una cierta dignidad, pero que hoy se oculta detrás de un revoltijo construido donde se mezcla lo planificado y lo informal, la pesadez del concreto con la ligereza de la lona, lo duro de las vías con lo flexible de los puestos de ambulantes, lo ruidoso y lo más ruidoso. ¿Se puede hacer algo con Tacubaya?

Lo interesante del caso es que sí, ya que un buen arquitecto siempre verá una oportunidad en un lugar de estas características, y esto es precisamente lo que ocurrió con los muchachos de arquitectura 911sc, capitaneados por Saidee Springall y José Castillo, quienes acaban de lanzar un propuesta de radical transformación del barrio estructurada en torno al principio fundamental de privilegiar los desplazamientos del peatón, creando espacios que ordenen y articulen los flujos de los medios de transporte que allí concurren. Así, plantean la construcción de una plaza peatonal por sobre las vías vehiculares principales, dejando las circulaciones en superficie para el uso compartido de peatones, ciclistas y una línea de Metrobús, concentrando a los microbuses en una gran estación aislada del espacio destinado a los transeúntes, convenientemente ensanchado para dar también cabida a plazas públicas y comercio de calidad. La propuesta, para nada descabellada, se enmarca dentro del proyecto Our Cities Ourselves (nuestras ciudades, nosotros mismos), iniciativa impulsada por el Institute for Transportation and Development Policy (ITDP) que reunió a firmas de arquitectos de países emergentes para que imaginaran soluciones concretas a problemas concretos de transporte y espacio público en diez ciudades distintas, teniendo en perspectiva el año 2030. El resultado es un conjunto de propuestas que vale la pena ver, y que nos recuerda que las respuestas apropiadas para conformar el espacio público en una ciudad muchas veces son tremendamente simples, más dependientes del buen criterio de sus impulsores que de la aplicación de diseños costosos, complicados o altamente sofisticados. Propuestas como las de Ahmadabad, la de Buenos Aires o la misma mexicana llaman precisamente la atención por eso: por la simplicidad de los recursos empleados, que sin embargo logran cambios sorprendentes en espacios que en la actualidad no tienen el más mínimo atractivo.

No tengo todos los elementos de juicio para emitir una opinión más profunda sobre el proyecto de arquitectura 911, y a decir verdad no creo que valga la pena, que lo que la propuesta más bien pretende demostrar es que otra ciudad es posible, y que no es necesario gastar una millonada de recursos técnicos, humanos y materiales para cambiar de plano no sólo el aspecto, sino el modo de vida de barrios que presentan un alto grado de deterioro pero que cuentan con un potencial urbano gigantesco si éste se sabe descubrir.

Si alguien va a Nueva York, puede ver los diez proyectos en exhibición en el Center for Architecture, donde estarán hasta el 11 de septiembre de este año.

8 Comentarios en Sí se puede hacer algo en Tacubaya

  1. Checa el CETRAM de Ciudad Azteca, y el proyecto de renovación del CETRAM de El Rosario, ya en marcha. Son mas pequeños que Tacubaya, pero sin duda demuestran que ese futuro no esta tan lejos. Saludos!

  2. Hola, soy estudiante de Ingeniería en Transporte y me agrada mucho tu blog, tienes puntos de vista interesantes, y al respecto de Tacubaya, creo lo fundamental (por ahora) con eso de que no hay recursos para nada más que para sus supervías y demás inventos; se podría empezar perfectamente por liberar el espacio de ambulantes y las políticas necesarias para reubicar o emplear a esta gente ya que como parte de una familia que depende del ambulantaje, sí sería un impacto fuerte a la economía no solo de mi familia, sino de muchas otras, y en segunda, reglamentar el transporte y su operación, con operadores capacitados y una buena red de información ciudadana acerca del porqué es importante establecer paradas, el uso adecuado del sistema y la cooperación usuario – prestador de servicios, probablemente las adecuaciones en infraestructura necesarias no serían tan grandes y costosas y únicamente habría que hacer las reparaciones necesarias por el desgaste natural del tiempo, los daños por el comercio y tecnologías sencillas para mejorar lo que hace muchos años cuando todo ésto se construyó no había, sólo hay que organizar y saber cómo convivir tu microbusero conmigo peatón, tu automovilista conmigo cilista, yo ciclista contigo peatón, etc, cosa que desgraciadamente no sabemos hacer en el DF.

    Saludos!

  3. el proyecto de Jose Castillo es un ejercicio rapido para demostrar que con voluntad se pueden hacer las cosas. Sin embargo es una tesis, no es un proyecto real. Como menciona Onesimo Flores, ya existen dos proyectos de este tipo en la ZMVM el primero (ya en operacion) es la terminal de ciudad azteca y el segundo (en construccion) es el Rosario, el cual se esta tratando como un proyecto mas complejo, un desarrollo orientado al transito, el cual busca reconfigurar no solamente la terminal si no toda la zona, planteando un diseno orientado al transito fomentando la movibilidad sustentable.
    Por ultimo les comento que tacubaya sera el tema de final para la universidad iberoamericana, en un taller que se llevara acabo en noveno y despues decimo semestre, la idea en este taller sera explorar mas a fondo el como resolver la problematica de Tacubaya vista como un desarrollo orientado al transito.
    El taller sera Asesorado por el Arquicteto Manuel Cervantes Cespedes quien ha disenado ya dos proyectos de este tipo en la ZMVM. Los profesores de los talleres son Juan Pablo Serrano y Andres Flores

  4. Una zona donde se produjo un cambio muy sensible y muy positivo fue la del Metro Zapata. Antes de la construcción del edificio del CETRAM (aunque con mucho no es tan grande como Tacubaya), era un mar de paraditas de microbuses esparcidas por dos avenidas innecesariamente lentas. Hoy, el mercado en vía pública sobre Universidad sobrevive (como dice Jim) porque el comercio ambulante no se resuelve sólo con un decreto – hay un grupo de familias que dependen de ese ingreso, por más ilegal que resulte, por más dañino que lo encontremos, y no podemos ignorarlo… Pero el panorama urbano –y la experiencia de uso de la vía pública para mí en mis modalidades de peatón, ciclista y automovilista– han mejorado fuertemente.

  5. Me encanta que haya proyectos de rescate urbano, es una pena que la mayoría se queden en proyectos

  6. y a 4 años… qué ha sucedido con tacubaya…?

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: