El milagro de transformar 30 metros en un kilómetro

Para ir a ver a su novia Ludgarda, Lindorfo debe recorrer los 50 metros que separan su casa del Camino de Las Fincas; en la esquina, debe torcer a la derecha hasta llegar al Paseo de San Buenaventura, donde nuevamente debe doblar a la derecha para tomar el Paseo de los Volcanes. Desde ese punto, tiene que recorrer casi 500 metros hasta llegar a la calle Fernandina, donde vive su amada en la última casa de esta cerrada. El trayecto tiene una extensión total de poco más de un kilómetro, el cual a paso tranquilo puede ser cubierto en unos 15 minutos, nada del otro mundo de no ser por un hecho nada trivial: las viviendas de Lindorfo y Ludgarda están separadas por menos de 30 metros.  Así es: en este caso, el precio del amor es media hora perdida cada día para hacer un trayecto que en condiciones normales no debiera tomar más de un minuto.

La ruta del amor entre las casas de Lindorfo y Ludgarda

Ixtapaluca, fuente fecunda de inspiración, nos regala un ejemplo más de la profusión de un modelo de hacer ciudad dominado por la creación de espacios residenciales –muchas veces cerrados al libre tránsito- delimitados por vialidades sin salida que son ramales de una estructura altamente jerárquica en la que unas pocas vías principales recogen los flujos de calles locales sin comunicación entre sí, tal como una espina de pescado. Esquemas como éste, donde los puntos de conexión son limitados y las posibilidades de recorrido generalmente reducidas a una sola opción, son responsables de muchos de los males ambientales, económicos y sociales que afectan a la ciudad contemporánea, originados tanto por el aumento sostenido de las distancias intraurbanas a recorrer, como por el incremento significativo de los tiempos de traslado que generan estas mayores rutas.

Diversos investigadores (Robert Cervero y Allan Jacobs entre lo más detacados) han señalado una y mil veces que si se quiere fomentar el transporte no motorizado en una ciudad, es necesario crear un modelo de desarrollo urbano que yo denomino COMICO: compacto, mixto y conectado. Ciudades más densas y de menor superficie nos facilitan la creación de distancias más cortas, y por ello más caminables o pedaleables. Por su parte, el componente de uso de suelo mixto posibilita la aparición de fragmentos de ciudad dotados de un alto grado de autonomía, en los cuales la mayor parte de los puntos de destino que una persona debe alcanzar durante el día se encuentran a una corta distancia, situación que obviamente favorece el uso de las piernas o la bicicleta como medio de transporte. El último elemento de la tríada, lo conectado, es el que finalmente hace que tengamos múltiples opciones a la hora de definir nuestros recorridos, acercando lo disperso, permitiéndonos elegir las características que privilegiaremos en nuestros recorridos (rapidez, belleza, entretención, seguridad, etc.) Así, un lugar bien conectado nos dará la posibilidad de elegir entre un camino más corto u otro que compensa su mayor longitud con un paisaje más agradable o con una actividad callejera que nos resulta más atractiva.

Lamentablemente, Lindorfo no tuvo esta opción, y el milagro de transformar 30 metros en más de un kilómetro, algo digno de Kafka el urbanista, ocasionó que al poco tiempo se viera tentado de comprar un auto para recorrer una distancia que en el mapa es ínfima, pero que en la práctica es harto más larga. En todo caso, hay que decir que la culpa no es sólo de su novia; a decir verdad, desde su casa prácticamente no hay ningún destino a distancia caminable. Ya sea la tienda, el parque o el banco, todos estos espacios se encuentran en lugares distantes o comunicados por rutas tan ineficientes como poco atractivas. No es de extrañar: el equipamiento, y particularmente el comercio, tiende a establecerse en aquellas zonas bien conectadas, altamente accesibles por distintos medios, que pueden captar flujos de gente desde distintas direcciones y que fomentan el encuentro de las personas, y eso es algo que rara vez se da en un esquema dominado por las calles cerradas, modelo que a la larga agranda la ciudad, fomenta el uso del automóvil, ayuda a incrementar la contaminación, y dificulta enormemente la interacción entre los ciudadanos. Como para olvidarse de él por un rato.

4 Comentarios en El milagro de transformar 30 metros en un kilómetro

  1. “[…] han señalado una y mil veces que si [NO] se quiere fomentar el transporte motorizado en una ciudad, es necesario crear un modelo de desarrollo urbano que yo denomino COMICO: compacto, mixto y conectado.”

  2. Salve Ixtapaluca!!

    • Rodrigo Díaz // 12 agosto 2010 en 4:26 pm // Responder

      Ojo, que tarde o temprano va a salir el especial de Tlajomulco e Ixtlahuacán, que nada tienen que envidiar a Ixtapaluca

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