Ecobici: pedaleando con corbata

El cartel publicitario no lo dice, pero con un poco de imaginación podemos inferir que:

  • Dado el vestuario y la presencia de algo que se adivina puede ser un bolso con un computador en su interior, el ciclista de la foto se desplaza desde o hacia su lugar de trabajo.
  • Es altamente posible que el ciclista de la foto pertenezca a un sector de ingresos medios o altos; la vestimenta, que a la distancia se ve de buena calidad, y la presencia de lo que presumiblemente es un computador, hacen pensar eso.
  • Dado lo anterior, es muy probable que el ciclista de la foto posea los recursos suficientes como para andar en automóvil por la ciudad, medio seguramente preferido por el círculo social en que se mueve. En otras palabras, para él la bicicleta es una opción voluntariamente aceptada.
  • El trayecto que recorre el ciclista de la foto es bastante corto, que pedalear con ese atuendo en un día asoleado como el de la imagen generalmente produce una copiosa transpiración después de unas cuantas cuadras, algo en extremo poco deseable cuando se está en horas de trabajo (que es lo que suponemos sucede en este caso).

En una sociedad donde el uso de la bicicleta como medio de transporte sigue siendo considerado por muchos como un asunto exclusivo de pobres, extranjeros o pájaros raros, el aviso de Ecobici contraataca enfocándose en aquel público más renuente a subirse a un sillín: el de ingresos medios y altos que ve en el automóvil un vehículo no sólo para el desplazamiento al interior de la ciudad, sino también para el ascenso social. Dicho de otra manera, y de acuerdo a lo que estamos acostumbrados a ver, el protagonista de la imagen no debiera estar pedaleando, pero algo muy poderoso ocurrió para que se atreviera a andar en un medio cuyo uso para él seguramente estaba reducido a paseos de fin de semana (insisto, estoy ocupando mi imaginación).

La imagen del aviso es especialmente efectiva porque no presenta a la bicicleta como algo cool o propio de gente buena onda, sino como una forma tremendamente práctica para moverse en calles que durante gran parte del día sufren un estado de congestión total. Lograr que al personaje de la foto nadie lo mire raro por llegar a una reunión de trabajo con un casco bajo el brazo debiera ser el objetivo de cualquier campaña orientada a fomentar el uso de la bicicleta; el quitarle el velo de lo extraordinario de su uso es el primer paso para su masificación. Por eso no entiendo el slogan utilizado junto a la foto: el protagonista de la imagen no creo que prefiera Ecobici por el gusto de disfrutar la ciudad, algo poco probable cuando se pedalea durante los días de semana en calles en extremo poco amables con los usuarios que no se encuentran detrás de un volante. Creo que mejor hubiera sido dirigir el mensaje a los méritos propios del sistema que lo pueden hacer atractivo para un público no habituado a pedalear: su flexibilidad, la rapidez en horas de congestión, su bajo costo, o el ahorro de precioso tiempo que el automovilista usualmente desperdicia buscando estacionamiento. No hay que olvidar: en ciudades con grandes masas de ciudadanos ciclistas (piénsese en Amsterdam, Copenhague), ellos rara vez apelan a asuntos de placer o diversión para justificar su elección de la bicicleta como de principal medio de transporte. En todo caso, este es un detalle que puede ser mejorado en el futuro. Lo importante es que finalmente se ha entendido que la introducción de un nuevo medio de transporte debe ir siempre acompañada de una agresiva campaña publicitaria que fomente su uso y convenza a la población de sus beneficios, y que esta campaña debe enfocarse en aquellos usuarios tradicionalmente más renuentes a cambiar sus hábitos de movilización. Ecobici lo ha hecho, y bien, y eso merece ser destacado.

5 Comentarios en Ecobici: pedaleando con corbata

  1. Recuerdo una fuerte campaña que hubo en los 90 en República Dominicana contra tirar basura en la calle desde los autos. Yo, como estaba pequeño, no recuerdo cuantos años fueron que se pasó (tal vez fueron meses), pero en mi memoria es como si fuera la década entera. Ya siempre que veo a alguien tirando basura desde la ventana de un auto lo que recuerdo es un puerco, tal como salía en la tv. Eso mismo tiene que pasar con las campañas para cambiar el transporte, como esa de la Ecobici, pasarla siempre, para que nos duela aunque sea un poquito, y nos sirva de catarsis.

  2. Definitivamente la publicidad va a hacer que más personas se sumen a la bici. Si tiene que ser pensada; hay otro de ecobici donde salen 3 personas -2 mujeres y un hombre sin casco- (creo que en todo lo oficial siempre deben propiciar el casco aunque el ciclista decida no usarlo) salen a comer por la condesa mostrando lo práctico de la bici. Como dices, en Copenhague la mayoría de los ciclistas, pedalean, principalmente, por que es más fácil y rápido. También creo, que puede ser creada para llegar a distintos sectores de la población. Tampoco estaría mal uno donde mostraran a chicos ‘cool’ o buena onda para que más jóvenes en su trayecto a la uni, la utilicen. La publicidad es primordial para quitar el estigma de que las personas en bici sólo la utilizan porque no tienen dinero para un coche o que no trabajan porque siempre andan en licras, así más profesionistas dejarán su coche en casa cuando vivan los beneficios de la bicicleta.

  3. Mi oficina se encuentra justo en el centro de funcionamiento de ecobici. Es muy normal ver trajeados usando esas bicicletas. Desconozco el uso que le dan, de donde a donde se mueven, pero es muy claro que es un éxito.

  4. Hola, Rodrigo, soy Jordy. Nos conocimos en Coyoacán en el anterior #Urbeer. Sobre tu reflexión, sólo un comentario: estoy prácticamente de acuerdo con todo lo que comentas, pero me gustaría agregar una cuestión personal que se repite con muchos de amigos y compañeros que utilizan ecobici: más allá de la eficiencia o de la rapidez, el éxito de este sistema no puede separarse del disfrute que lo acompaña. Cada vez que me subo (¿subimos?) a una ecobici, trajeado o no, después o antes de comer, sólo o con amigos, yendo a la oficina o paseando en domingo, siempre hay una sensación clara de disfrute, que nos hace preferir esta opción frente a cualquier otra. Quizá podría llegar más rápido en metro para ir del punto A al punto B, maximizando mis recursos (tiempo), pero por lo general suelo preferir la bici simplemente por la posibilidad de ver la ciudad y hacer ejercicio. Disfrutarla, pues. Un abrazo.

  5. Para abonar al anecdotario: mi esposo se va al trabajo en bici (propia) desde hace más de un año. Pasa a dejar a nuestra hija a la escuela (ella es feliz de ir en la sillita con su casco rosa) y luego a la oficina. En días normales hace unos 12 kms. de bicicleta contando los trayectos de ida y vuelta a casa y la oficina.
    Va de traje, se va despacio para no sudar y cuando tiene reuniones a menos de 8 km, se va en bici. Invariablemente, quien lo ve llegar piensa que qué tipo tan raro, cómo puede andar en bici cuando su sueldo le permite tener un auto. En la oficina, tiene un lugar de estacionamiento para él, pero si va en bici, no lo dejan entrar al estacionamiento… entonces la amarra en cualquier poste a la entrada del edificio.
    Una vez que rompió el paradigma clase mediero del auto, ya no lo quiere usar jamás. Excepto que llueva, aún cuando el auto esté disponible, prefiere la bici, hace menos tiempo, no busca estacionamiento, va por calles agradables, en fin, puras ventajas.

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