Pato Díaz y Harvey, el especialista en personas nerviosas

Harvey, profesor de manejo y psiquiatra, lleve dos y pague uno, toda una gracia en una ciudad que no exige la más mínima instrucción ni conocimiento para la obtención de una licencia de conducir, y que con toda facilidad las expide a cualquier psicópata con ganas de tener permiso oficial para sentarse detrás de un volante.

Momento de flashback. Las clases de manejo con mi padre nunca fueron muy bien, principalmente porque el instructor estaba mucho más nervioso que el de por sí nervioso alumno. Mala cosa. En todo caso, en su único instante de calma, antes de subirse al automóvil, me dejó un consejo que he atesorado toda la vida: “m’hijo, usted puede manejar muy bien, pero no tiene la más puta idea de cómo lo hace el huevón de al lado, así que váyase siempre con cuidado”. Sabias palabras de alguien sabio que en los minutos siguientes se convertía en un ser en extremo irritable que olvidaba por completo la paciencia que se debe tener con todo educando (¡¡¡Nooooooo!!!, ¿¿¿pero qué hace???, ¿¿¿acaso no me escucha???, ¡¡¡¡nooooooooooo!!!!, ¡¡¡nos vamos a mataaaaaaaaar!!!). La cosa siempre terminaba bastante rápido, con el alumno dando un portazo en medio de un lenguaje altisonante, tremendamente poco adecuado para lo que se supone debiera ser una relación civilizada entre padre e hijo.

¿Vendrá de ahí mi fobia a conducir? ¿Mi condición de peatón militante no se deberá a las delirantes clases de Pato Díaz? ¿Y si hubiera estudiado en la academia de Harvey? A lo mejor hoy día me movería para todos lados –muy tranquilo- en el flamante auto que nunca he tenido, y no gastaría mi tiempo en escribir huevadas que promueven las ventajas del transporte público y el no motorizado (lo siento, hoy escribo en chileno). La humanidad perdió un automovilista y se ganó un urbanista. No sé quién salió ganando, si es que hay ganadores en esta historia.

Palabras al cierre

Como profesor de manejo, un desastre. Como padre, el mejor.

1 Comentario en Pato Díaz y Harvey, el especialista en personas nerviosas

  1. Patricio Díaz B. // 27 julio 2011 en 12:40 pm // Responder

    No encuentro que sea un mal profesor, porque mi hijo Rodrigo maneja bastante bien, y eso gracias al profe que tuvo.
    Gracias por el reconocimiento como padre. Modestamente……puro cariño.

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