David Byrne pedalea en Tlatelolco

– Mr. Byrne, ¿ha influido en algo la bicicleta en su manera de componer música?

– No

Una cosa es que el tipo sea fanático del pedaleo y otra cosa muy distinta el andar vendiendo pomadas para agradar al oído de quien quiere escuchar cosas sobre la (supuesta) dimensión mágica que pueden adquirir dos ruedas, un par de pedales, un marco y un sillín.

Interesante personaje David Byrne. El tipo es un músico mundialmente famoso cuyo nombre sin embargo es desconocido para la gran mayoría de la población. Ha vendido millones de discos, pero sus canciones jamás han alcanzado el tope de los rankings. Ha hecho más de alguna película que muy pocos han visto. Ha conducido algún programa televisivo culturoso que a veces dan a altas horas de la madrugada en el cable. Es fotógrafo, diseñador, escritor, instalador. No me extrañaría que en sus horas libres se dedicara a la plomería, la numismática o la vulcanización. Su particular condición de conocido-desconocido le permite viajar por todo el mundo, tomar contacto con líderes de las más variadas disciplinas, tener acceso a lugares y situaciones restringidas para el ciudadano común y corriente, y a la vez salir solo a la calle, sin guardaespaldas, sabiendo que podrá camuflarse tranquilamente entre la gente sin ser asaltado por hordas de periodistas o fans en busca de una foto o autógrafo. Le saca el jugo a este particular estatus, y por eso no pierde la oportunidad de salir a pedalear en todas los lugares que visita, recorriendo los rincones que no aparecen en las guías de turismo, pero que definen la verdadera personalidad de toda ciudad. Pedalea en los suburbios, en las autopistas urbanas, en las calles comerciales, en los barrios rojos, siempre aprovechando la particular perspectiva y velocidad que otorga observar el fenómeno urbano desde la altura de un sillín: aunque no quiera admitirlo (“todavía no me atrevo a dar una opinión sobre la ciudad de México”), pocas personas en el mundo poseen un conocimiento y bagaje urbano como el suyo.

Sumarle a sus tantas actividades la de urbanista no es ningún despropósito. Hasta donde sé, David Byrne no tiene preparación académica en planificación urbana, pero eso no importa: cuenta con los tres requisitos básicos que hacen a todo buen urbanista: ama la ciudad, posee una capacidad de observación tremendamente desarrollada, y es capaz de procesar la realidad que sus sentidos captan con una alta dosis de sentido común (“el peatón siempre es lo primero; la bicicleta y todo lo demás vienen después”). No tiene ni un cartón que diga que es experto en el tema, pero eso es lo de menos: la charla que dio ayer en la noche en Tlatelolco es la mejor clase de introducción al urbanismo que uno pueda escuchar, y eso siempre se agradecerá.

Palabras al cierre

Más allá de lo que acabo de decir, mi talking head favorita siempre será Tina Weymouth.

2 Comentarios en David Byrne pedalea en Tlatelolco

  1. ¿Algún lugar en Internet donde poder ver/oir/leer la charla?

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