Quítenles el auto, no el micrófono

Blu, bicicletas en Milán. Imagen: http://www.colectiva.tv

El tonto masoquista copia textual lo que el tonto con micrófono dijo ayer:

Los señores estos, no sólo los que circulan en bicicletas propias, sino esta plaga que se creen europeos, se creen franceses, y no señores, ustedes no son franceses, acéptenlo, son mexicanos, con todo lo que ello implica, no están ustedes en París, en Champs-Élysées, no señores, están en esta selva de concreto. Entonces estos señores, andando en estas bicicletas que les pone el gobierno del Distrito Federal, se creen o se arrogan el derecho de andar por las banquetas molestando a las personas que van caminando en las banquetas en sentido contrario, en peligro de generar accidentes donde si viene el automovilista (…) bueno, pues este señor venía en sentido contrario, yo estaba observando el tránsito del lado derecho, que de ahí es el sentido natural de la calle, y ustedes se aparecen ahí, los dejan como estampilla, le va a generar un problema evidentemente al automovilista.

Por eso yo los conmino a ustedes cuando vean una nube de esta nueva plaga, de estas langostas, láncenles ustedes el vehículo de inmediato, no les den oportunidad a nada, aplástenlos para ver si así entienden (…)

Yo creo que aquí sí la letra con sangre entra, no hay de otra, son unos salvajes, y creen que porque traen estas bicicletas propiedad del gobierno del Distrito Federal los señores son dueños del universo. No, son unos abusivos, son unos gandallas –porque además están siendo subsidiados por el resto de los contribuyentes- entonces señores, los invito a acabar con esta nueva plaga que está por dominar el Distrito Federal.

Cambiemos la palabra ciclista por negro, judío, homosexual o comunista y nos daremos cuenta que la cosa no difiere mucho de discursos que han costado demasiado a la humanidad. Mañana dirán (el que dio la cátedra y el que celebró lo dicho) que fue una broma, que estaban hablando en sentido figurado, que no hay que tomarse muy en serio el asunto, y que el dueño del Peyotito 206 es incapaz de matar una mosca. La historia generalmente parte con alguien haciéndose el chistosito, hasta que otro comienza a tomárselo en serio. El mono con navaja siempre cree que lo suyo es un juego; no por ello deja de ser un peligro.

Las gárgaras de ignorancia que derrocharon en diez minutos no merecen mayor respuesta; es una pérdida de tiempo. Sin embargo, la libertad de expresión es un derecho demasiado valioso como para dejar impunes a los que abusan de su privilegiada tribuna. Hoy día son muchos los airados que piden la cabeza de los locutores, sanciones ejemplares que saquen definitivamente del dial a quienes creen que sentarse frente a un micrófono no acarrea ningún tipo de responsabilidades. No creo que la solución vaya por ahí; una salida de este tipo no haría más que darles el gustito de convertirse en víctimas de una causa impresentable como pocas.

Es más que saludable para nuestra sociedad el sancionar a aquellos que abusan de derechos con tanto esfuerzo adquiridos. Sin embargo, estas sanciones deben ser inteligentes, oponiendo el diálogo y la educación a la intolerancia e incultura. Hace un tiempo otro tonto con micrófono tuvo la ocurrencia de llamar aborigen a un aficionado que lanzó un objeto contundente contra un futbolista. Aparte del rechazo público –siempre el mejor castigo- el comentarista debió comprometerse a asistir a charlas de sensibilización donde se le explicó lo inconveniente de ocupar dicha palabra al referirse a una persona de comportamiento incivilizado (no me extrañaría que la próxima vez prefiera ocupar el vocablo “indígena”). Algo así podría hacerse con el par de Reporte 89.5. No les quiten el micrófono, quítenles el auto. Una temporada de unos seis meses en un corralón no le haría nada mal al Peyotito 206 y al auto del tonto que celebra las ocurrencias de su amigo. Que la autoridad les quite la licencia por el mismo período de tiempo. Que el dueño de la radio retire la plaquita con sus nombres en el estacionamiento. Que caminen un poco, que se suban al Metro, que sepan lo que es andar en un pesero y cruzar a la carrera un eje vial. Que se suban a una silla de ruedas y traten de andar100 metrosen las aceras del DF, y por último que se atrevan a pedalear un ratito sin sentir un chorro de sudor frío corriendo por sus espaldas. El tonto masoquista se ofrece para acompañarlos en la experiencia de vivir, gozar y sufrir la ciudad desde una perspectiva distinta a la del parabrisas. En una de esas ganamos un par de tontos conversos. Y con micrófono.

Palabras al cierre

Dato para el conductor del programa: de acuerdo al censo de 2005, la población de Bogotá es de casi 6.8 millones de habitantes (7.9 si consideramos el área metropolitana). Sumadas, las delegaciones de Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo llegan a 900 mil personas. Casi lo mismo.

Si no lee, que al menos viaje. O viceversa.

5 Comentarios en Quítenles el auto, no el micrófono

  1. respuesta inteligente la tuya. Se agradece este texto que no es revanchista, ni violento, (llamarlos tontos no es agresión es algo que se ganaron a pulso). Se aceptan las criticas a los movimientos ciclistas pero el llamado a la violencia que hace este mono con peyotito, no es un critica es una apologia de la violencia.

  2. Es lo mismo que dije todo el día, “cambien la palabra por…” y verán la gravedad del asunto. Sólo que si creo que hicieron lo justo al quitarles el micrófono. Abuso sobremanera al dar su “opinión” e incitar a acciones que pueden poner en riesgo la vida de otro. Y eso nadie tiene derecho a hacerlo, nadie.
    Aunque estoy de acuerdo contigo en que le deberían de quitar la licencia un rato, alguien con tan poca tolerancia no sólo es peligro para los ciclistas, también para los peatones y otros automovilistas. Ahora, hay que aprovechar esto y educar, promover la tolerancia y la convivencia entre todos. Si no, espero que a este señor y otros que piensen como él no se le atraviese nadie un día de enojo.

  3. Alex, todo bien, pero cuando dice “de origen incivilizado” quiere decir que el aborigen no es civilizado, cuando es el el que formo primeras civilizaciones, al igual que indio, claro en el sentido estúpido que le dieron los españoles al llegar a ” Nuevo Mundo”.

  4. Nota: pense que debia poner mi nombre por eso es que dice alex.

  5. En Canada tenemos algo llamado HATE SPEECH LAWS, entonces, por supuesto que la libertad de expresion es permitida…siempre y cuando lo dicho no genere odio/intolerancia hacia cierto grupo de personas…

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  1. Publicaciones sobre el comentario de Ángel Verdugo contra ciclistas « Transeúnte

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