Tú no estás atrapado en el tráfico. ¡El tráfico eres tú!

Bajo un título más chileno, este artículo fue publicado el jueves 24 de noviembre en Molécula.

"Ya estaría en casa si estos idiotas anduvieran en bus" Ilustración: Kirk

You are not stuck in traffic. You are traffic! (tú no estás atrapado en el tráfico. ¡El tráfico eres tú!). La frase aparece en diversos afiches publicitarios en Europa y Estados Unidos, y apunta a sacar el problema de la congestión vehicular de la difusa zona de lo colectivo (donde todos somos culpables, que es lo mismo que apuntar a nadie en particular) para instalarlo de lleno en el ámbito de las responsabilidades de unos individuos muy específicos: los automovilistas. Otra manera de leer el mensaje: todos avanzarían más rápido si usted no estuviera detrás de un volante.

Centrar las causas del problema en la población automovilista no es capricho: de acuerdo a los datos de SECTRA, en Santiago los viajes en transporte privado sólo representan el 22.1 por ciento del total, pero ocupan el 80 por ciento de la superficie de circulación disponible (superficie que, por lo demás, es muy difícil de multiplicar). En el resto del país la situación se repite. En otras palabras, el problema no es la falta de infraestructura, sino el exceso de autos circulando en ella.

Las clásicas soluciones de optimización de la infraestructura vial y fomento al transporte público y la bicicleta ya no son satisfactorias, principalmente porque no afectan mayormente los hábitos y costumbres de la población automovilista. Y ahí está el meollo del asunto: las políticas de descongestión vehicular siempre estarán incompletas si no consideran también la adopción de medidas orientadas a restringir la circulación de automóviles en la ciudad.

Las alternativas se pueden resumir en dos: castigar el bolsillo del que maneja o reducir progresivamente el hábitat del auto. En el primer grupo se encuentran los sistemas de tarificación vial, que imponen un cobro por el ingreso a zonas de alta demanda. Ciudades como Londres, Estocolmo y Singapur han implementado medidas de este tipo con muy buenos resultados (la tarificación santiaguina tiene como propósito financiar obras y mantenimiento, no reducir la congestión, aunque algún impacto tiene en este ámbito). Mantener altos impuestos a la gasolina también tiene saludables repercusiones a nivel urbano. La segunda vía es la preferida de las ciudades europeas, y se manifiesta en la eliminación de estacionamientos en zonas de alta demanda, creación de carriles segregados para transporte público y auto compartido, y construcción de redes de ciclovías en carriles antes destinados al automóvil, entre otras medidas. Copenhague elimina 12 mil estacionamientos de autos para destinar ese espacio a infraestructura ciclista. Nueva York combate la congestión quitando dos carriles de circulación vehicular en Times Square para que los ocupe el peatón. Las exitosas ciclovías de París y Londres se hacen donde antes circulaban automóviles… Los buenos ejemplos abundan. Todos ellos significaron privilegiar al peatón y al ciclista, y hacer de la ciudad un espacio más hostil hacia el automóvil.

Y es que estamos condenados (para bien): la ciudad contemporánea se vive a pie, en bicicleta o en transporte público. Mientras antes aceptemos la idea, menos traumático y más placentero será el cambio.

1 Comentario en Tú no estás atrapado en el tráfico. ¡El tráfico eres tú!

  1. Reblogged this on de arquitectura, creo. and commented:
    Tú no estás atrapado en el tráfico. ¡El tráfico eres tú!

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