El único auto verde es el que no circula

Sistema de renta de automóviles bajo el esquema de membrecía, que permite su uso por horas a un precio más que conveniente, y que más encima privilegia la utilización de automóviles híbridos, Zipcar sin duda alguna constituye una buen modelo para ciudades que cada vez requieren más de sistemas de movilización flexibles, en los cuales el uso del automóvil se entiende de manera integrada con el transporte público y los modos no motorizados. De ahí a llamarlo verde, ecológico o sustentable (y todos esos términos que mientras más se usan más pierden valor) había un solo paso, que no pocos urbanistas dieron con entusiasmo, señalando a la compañía de Cambridge como modelo de sistema de transporte ambientalmente amigable (algo me dice que el color verde del logo no es accidente).

¿Qué tan verde es Zipcar? Tal como señalé en un artículo anterior, todo depende de quién lo utilice:

Alternativa A: gente que se desiste de adquirir un auto y prefiere la flexibilidad y beneficios económicos que el sistema de renta ofrece. En este caso, gana el planeta.

Alternativa B: gente que habitualmente se desplaza a pie, en bicicleta o en transporte público, y que ocasionalmente necesita de un automóvil. En caso de no existir gente de la Alternativa A, entonces lo que resulta son más automóviles circulando, situación en que claramente el planeta pierde.

¿A qué grupo se orienta Zipcar? No hay que devanarse los sesos buscando la respuesta, que ésta la da uno de los eslóganes de la compañía: the car for people who don’t want one, o en buen castellano, el auto para la gente que no quiere tener uno.  ¿Le quedan dudas? Estas se disipan al ver los avisos de la campaña sometimes you just need a car (a veces tú requieres un auto), que a decir verdad no es muy amigable con el transporte público y los medios no motorizados.

En otras palabras, y desde una perspectiva exclusivamente ambiental, el sistema es muy bueno, pero con el usuario equivocado. Lobo con piel de oveja, lo que finalmente hace Zipcar es ampliar el terreno de juego de la industria automotriz, incorporando nuevos clientes a los que se les ofrece una alternativa fácil y atractiva de ser parte del universo automovilista, creyendo de paso que se le hace un favor al planeta. Finalmente, el único auto amable con el medio ambiente es el que no circula.

Palabras al cierre

Siempre aparece el ingenioso que se lanza con la contracampaña. No sé de quién es, pero me gusta.

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