Por qué detesto el Costanera Center

Paul Gustave Doré, La Torre de Babel

Publicado el viernes 24 de febrero en Molécula.

Porque es presentado como niño símbolo del alto nivel de desarrollo económico que ha alcanzado Chile, cuando en realidad no es más que fiel reflejo de nuestro atraso urbano, el mejor ejemplo de la ciudad de nuevo rico donde se deja que un privado haga prácticamente lo que le da la gana con la forma e imagen de la capital. Peras al olmo, si en su momento se hubiera pensado un plan de desarrollo integral para el lugar, el llamado Sanhattan pudo haberse convertido en un centro de nivel mundial, que considerara la relación sinérgica entre espacio público y desarrollos privados no sólo de oficinas y comercio, sino también de viviendas. Siempre hay varias maneras de construir la misma cantidad de metros cuadrados: se eligió el camino más fácil, el de destrozar un terreno gigantesco –una oportunidad que Santiago probablemente nunca más va a tener- para que en cada lote un desarrollador inmobiliario hiciera todo aquello que la ley explícitamente no le prohibía, sin importarle un rábano lo que hacía el tipo del lado, que al parecer eso de la imagen urbana es algo que sólo perciben esos personajes raros que son los arquitectos (aunque no hay que olvidar que una oficina de colegas está detrás del numerito).

Por su egocentrismo, por su deseo de gritar ¡mírenme!, que no seré muy lindo pero sí soy el más alto, que va a durar hasta que a otro millonario se le ocurra construir una torre menos agraciada pero más alta, que a su vez será reemplazada en su sitial de honor por otra torre aun menos agraciada pero más alta, que a su vez será reemplazada… ¿Y la ciudad? Muy bien, gracias, que la época en que se construía de manera generosa con el entorno urbano, pensando en la relación con los edificios del lado y en el impacto que se iba a tener en la calle ya quedó en el olvido (es que éramos un país subdesarrollado).

Porque no va a haber medida que pueda mitigar (del lat. mitigare. Moderar, aplacar, disminuir o suavizar algo riguroso o áspero) la congestión vehicular que el gigante de Costanera va a producir en un área que hoy ya presenta un taco más o menos permanente. Construir 5.600 estacionamientos -33 mil en todo Sanhattan- en un lugar particularmente bien abastecido de transporte público es un despropósito a todas luces. Olvidémonos de túneles y carriles de acceso, que finalmente terminan llenándose de vehículos en el corto plazo; gran parte de los problemas del coloso dela Costanera se resuelven clausurando el área de estacionamientos, el verdadero imán de automóviles del proyecto. ¿Quiere ir a comprar allá? Entonces hágalo a pie o pedaleando.

Porque le hace un flaco favor al comercio a nivel de calle en Providencia, una avenida que tiene todo para volver a ser el gran bulevar comercial y de entretenimiento de Santiago y que ahora tendrá que enfrentar estoicamente la competencia del elefante en la cristalería.

Porque el que inventó aquello de Sanhattan jamás ha estado en Nueva York, y no tiene idea que el verdadero Manhattan es Manhattan no sólo por la altura de sus edificios, sino por ser un lugar que se vive a nivel de calle, que es donde se encuentra la mayoría del comercio; donde los edificios prácticamente no tienen estacionamientos, y por ello el 80 por ciento de los viajes –incluidos los de los altos ejecutivos- se realizan en transporte público, caminando o en bicicleta; donde los problemas de congestión vehicular se resuelven quitando espacio de circulación a los automóviles para dárselo a los peatones –como ocurrió en Times Square- o al transporte público; donde la ciudadanía tiene real injerencia para decidir qué se construye y qué no. Donde un proyecto como el Costanera Center jamás hubiera sido aprobado.

Por el mal gusto de ocupar el inglés para llamar algo para lo cual el español es pródigo en palabras.

Porque la fórmula de beneficios privados-costos públicos jamás ha sido muy buena para una ciudad, y como que ya va siendo tiempo de entenderlo.

7 Comentarios en Por qué detesto el Costanera Center

  1. Patricio Díaz B. // 28 febrero 2012 en 2:14 pm // Responder

    Es un gran aporte a la discusión del tema, este artículo debiera ser publicado acá en Stgo. Pareciera que a nadie le interesa lo que se hace en materia de construcción en este país.

  2. Ignacio Alliende G. // 28 febrero 2012 en 3:07 pm // Responder

    Rodrigo
    Tiempo atras un famoso colega tuyo de apellido asi como deGrote echaba pericos contra la costanera norte. Era un atentado urbanistico, ecologico que iba a matar a Santiago.

    Menos mal que lo hicieron y bendita costanera .norte que le cambio la vida a los que entran y viven en Santiago.

    El aleman de Cencosud hasta aqui no ha hecho huevadas en su tema Supermercados
    Ignoro si el Costanera Center lo sea

    Espero ,para bien del pais, que te tengas que comerte lo dicho igual que el colega anterior

    Cariños

    Nacho

    • Estimado,

      Doble alegría me da. Primero, porque se tomó la molestia de leer lo que pienso del Costanera Center, sabiendo que va en sentido totalmente contrario a sus opiniones. Segundo, porque pone mis comentarios al mismo nivel de los de un Premio Nacional de Arquitectura, cosa que me modestamente me enorgullece. Habrá que decir que la cosa estaba fácil: con excepción del profesional que firmó los planos -que todavía está muerto de la risa- el resto de la comunidad arquitectónica ha condenado unánimemente un proyecto que jamás debió haberse aprobado.
      Más de alguna vez he tenido que comerme mis palabras, y no tengo mayor problema en admitir cuando me equivoco. Sin embargo, creo que ésta no será la ocasión. Aunque solucione todos los problemas que va a generar en el tráfico (no soy el único iluminado que dice esto), el impacto en el tejido e imagen urbana va a ser difícil de remediar. Fuera de escala, desproporcionado, agresivo y egoísta con su entorno, el Costanera Center reafirma mi convicción que el desarrollo económico de un país no tiene por qué hacerse a costa de la calidad de sus ciudades.

      Un abrazo grande a la distancia

    • Patricio Díaz B. // 29 febrero 2012 en 2:36 pm // Responder

      Estimado compadre, Ud. vive en Rancagua y no sabe lo que es transitar por Vitacura. Si Ud. nos visitara más seguido sabría lo que es llegar a la rotonda Perez Zujovic.
      Un abrazo.
      Pato

  3. Por eso me fui de Santiago, porque es una ciudad dedicada a destrozar a la personas, solo a ganar plata, donde todo es codicia, donde todo se justifica si renta.
    Todo es apuro, todo pagar, rendir, apurar, agredir.
    Donde el Transantiago, La Polar, Dicom, Farmacias, Delincuencia etc,etc, se considera parte del sistema.
    Los faraones, se construían pirámides, estos el Costanera Center
    Destruye al ser humano.

  4. pensé que hablabas de Santa Fe 😀

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