Fracasos de cartón

Traduzco:

Bienvenido a SMASHIT, un lugar donde los arquitectos pueden expresar libremente su frustración interna.

Estamos compilando un catálogo de videos de arquitectos demoliendo sus maquetas. ¿Por qué? ¡Porque es mejor que cualquier terapia!

Cuando tú subes un video en SMASHIT, éste aparecerá al principio de la lista… y nos hará sonreír.

¡Disfruta la purga!

Imagen: SMASHIT

Imagen: SMASHIT

La actitud de los retratados en los videos me parece sospechosa: demasiado sonrientes, demasiado sobreactuados, demasiado preparados para un acto que debiera responder a una profunda reacción visceral. Aplastar una maqueta con un Volvo puede resultar tan entretenido como vacío. Crear procedimientos dignos de Will E. Coyote para eliminar un modelo de cartón quizás saque una sonrisa, pero en modo alguno representa lo que hay detrás de una acción así. A la mayoría de los protagonistas la arquitectura no les duele (a lo mejor son actores), y si no les duele difícilmente harán gran arquitectura.

Matar al hijo no es cosa trivial: el acto de destruir una maqueta implica una alta dosis de rabia, de impotencia, de orgullo herido en lo más profundo. Es un acto de dientes apretados, de gritos guturales, de lágrimas, de personas que quedan exhaustas, aniquiladas interiormente después de aporrear, pisotear y desguazar un pequeño objeto de cartón que nació de sus propias manos. El esfuerzo no es físico, sino mental, espiritual. Después de romper a patadas la maqueta de taller 8 apenas me podía mover, y en ese estado anduve un buen tiempo (a veces siento que no se me ha pasado el efecto).  Alumno del montón de escuela más o menos buena, vi a varios –me incluyo-estrellando sus modelos contra los blancos muros de la casona de Lo Contador, testigo habitual de estos actos de catarsis.

La arquitectura es demasiado importante como para tomársela muy en serio, y afortunadamente nadie se ha tirado del puente Pedro de Valdivia después de ser reprobado en un examen, que para eso siempre han estado las maquetas, y por eso cada fin de semestre es posible ver (supongo que todavía sigue la tradición) una flota de Titanics de cartón piedra hundiéndose en las turbias aguas del Mapocho, mientras un grupo de guarenes[1] hacen de un triste modelo varado en la orilla su morada.

SMASHIT es un sitio ingenioso, podrá sacar una sonrisa, pero en modo alguno refleja el dolor inherente al aprendizaje de la arquitectura. Y es que tirar una maqueta a un río puede sonar divertido, pero esta impresión desaparece inmediatamente al ver la cara desencajada de quienes llegan a este acto extremo. Romper una maqueta es antes que nada un funeral, espectacular pero funeral al fin y al cabo, y en los funerales no queda otra que guardar silencio.

Palabras al cierre

En la arquitectura efímera de la maqueta siempre hay posibilidad de revancha. Lamentablemente en la vida real (estoy pensando en los segundos pisos, en los conjuntos de vivienda social, en el museo con forma de WC de Carlos Slim) no hay zapato que pueda pisotear proyectos cuyo destino natural no era otro más que el tarro de la basura.


[1] Guarén: rata de generosas dimensiones

1 Comentario en Fracasos de cartón

  1. Recuerdo claramente una noche en que de pura rabia, amargura, impotencia, maté a reglazos mi proyecto, gritando con todo el tripaje… es un momento bien poco placentero.

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: