La comisión examinadora

Corrección– No entiendo de qué  hablas cuando nos dices que tu proyecto es una puesta en valor de lo construido mediante la incorporación de una estructura de soporte inmaterial, porque en los planos y en la maqueta veo una cosa muy distinta…

– ¿A qué te refieres con puesta en valor? Yo veo una maqueta de contexto con un proyecto que no entiendo muy bien colocado justo al medio.

– Si entiendo bien, y corrígeme si estoy equivocado, tú demueles olímpicamente 6 manzanas en pleno centro de la ciudad para construir una casa refugio de poetas, una librería, una cafetería y un pequeño museo de la palabra no escrita, que vaya a saber uno qué diablos es. ¿Estoy en lo correcto?

– Y tú dices que todo esto es de adobe y vidrio para reforzar la relación entre lo vernáculo y lo moderno…

– ¿No se te pasó por la cabeza hacer un caracol? (risas discretas entre los miembros de la comisión examinadora).

– Como que no veo partido general en todo esto. ¿Tú sabes lo  que es partido general?

– …..

– Para serte franco, no veo que esto caiga en el terreno de la arquitectura por ni una parte…

– Es que esto no es arquitectura, quizás construcción, pero a lo mejor ni eso…

– …..

– A ver si giramos la maqueta, que  en una de esas aparece algo que valga la pena…

– ¿Los croquis los hizo tu mamá?

– …..

– Fíjate que, mirada por debajo, la base de la maqueta es mucho más interesante que lo que hay arriba.

– Jajajajaja (carcajada generalizada)

– …..

– Aunque visto de otra manera, y si sacamos todos estos volúmenes –vuelan pedazos de cartón piedra- nos encontramos con un trabajo de pisos que podría tener algún interés…

– Como que el proyecto sería una muy buena ruina en el futuro…

– ¡Exacto! Traer la ruina a un estado presente, ¡ése debió haber sido tu partido general! (el día que entiendas lo que es un partido general).

– Como que dan ganas de construir tu proyecto para quemarlo inmediatamente, y así develar su ruina oculta, ¡su vestigio, su vestigio instantáneo!

– ¡Qué buena idea esa! Arquitectura del pasado en tiempo presente, pero no como remembranza sino como ruina.

– ¿Tu mamá te hizo la maqueta?

– ¿Y si sacamos estos pilotis? Y estos muros que no aportan nada…

– Y ese techito también.

– Y demos vuelta esos cartones que no sé qué son, pero que se ven mal. ¿Qué quisiste hacer con ellos?, ¿te sobraron de una maqueta antigua?

– Ahora cambia la cosa… ¡ahora sí!

– ¿Y qué significan todos esos subterráneos?

– ¿Y esas circulaciones elevadas?

– ¿Tú sabes lo que significa hacer una viga de ese porte?

– ¿Has tomado algún curso de estructuras?

– ¿Qué hace ese baño ahí?

– ¿Eso es una pagoda? ¿Quieres ser arquitecto del Lin-Fa?

– ¡O de Los Chinos Pobres!

– ¡Juajuajuajua! (felicitaciones mutuas por la ocurrencia).

– ¿Tú sabes cuánto cuesta todo esto?

– Como que veo todo un tanto –o bastante- desescalado: tiene algo de Tierra de Gigantes. ¿Sabes ocupar un escalímetro?

– Da lo mismo, si este proyecto es incapaz de tener detalles. Construido seguiría siendo maqueta.

– Maqueta de restorán chino…

– (susurro) Parece que este huevón se nos va a desmayar… lo veo pálido.

– ¿Quieres un vaso de agua?

– …..

– ¿Tomaste desayuno?

– …..

– Tranquilízate, que estamos en un ambiente cálido, de confianza.

– Trátanos de tú, si quieres.

– No sé cómo decirte, pero tu proyecto me parece… no encuentro la palabra…soso, eso, soso.

– Anodino.

– Insustancial.

– Con mucho respeto, pero tiene menos brillo que un zapato de gamuza.

– ¡¡¡Juajuajuajuajua!!!

– Está bueno para combatir el insomnio, pero no para una ciudad.

– ¡¡¡Pero si esta weá no es arquitectura!!! Disculpen por gritar, el asunto no es personal con este pobre huevón, pero no entiendo qué hace una pagoda de adobe de 8 pisos de alto en pleno centro de la ciudad.

– ¿A ti te gustaría vivir en un lugar así?

– …..

– A mí no.

– ¿Cuándo fue la última vez que hojeaste una revista? ¿Conoces a Le Corbusier, te suena? Se escribe por separado Le- espacio-Corbusier. Échale un vistazo a su obra,  al techo de la Unité d’habitation de Marseille (pone la boca como culo de gallina), por ejemplo. -Se gira para hablar al colega del lado: es que estos huevones no leen, no están al día…

– Es que te falta mundo.

– Te falta roce.

– ¿Has viajado a un lugar que no sea Guaylandia?

– ¿O Guayápolis?

– ¿Quién te dijo que estudiaras arquitectura?

– ¿Cómo llegaste tan lejos?

– …..

– Mira, si ese rincón huele a orines de sólo verlo.

– Jejejeje (sonrisita sobradora).

– Y en ese cuarto uno tiene que salir para que entre el sol.

– ¿Dijiste sala hipóstila? ¿Sabes lo que es una sala hipóstila?

– …..

– ¿Y eso pretende ser un impluvium?

– Sólo falta poner una medialuna de rodeo

– …..

– …..

– Creo que debemos pasar al siguiente alumno.

– Sí, se nos hace tarde y tenemos cuarenta huevones que revisar.

– Buen esfuerzo, me gusta tu actitud.

– Suerte, viejito.

– ¿Quieres un cafecito? Te ves cansado, relájate, que así es la vida del arquitecto. Ya serás como uno de nosotros.

1 Comentario en La comisión examinadora

  1. Notable, Díaz.

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