¿Vocación democrática o falta de convicciones?

  1. Los que votaron por la opción No tenían muy claras las implicaciones de su decisión. Votar en contra de los parquímetros era optar por que las cosas siguieran tal como están, que los franeleros, los valet parking, los botes con concreto y los autos estacionados en la acera son preferibles a cobrar por estacionar. Voto seguro, los resultados del No están a la vista desde hace muchos años.
  2. Detrás de la opción Sí las cosas no estaban tan claras. En estricto rigor, los que se manifestaron a favor de la instalación de parquímetros en la Roma-Condesa expresaron su consentimiento a la idea de instalar el servicio, pero no a los detalles de operación del mismo, que todavía están por definirse. Algunos votaron Sí con la esperanza que les reserven un cajón; otros en el entendido que les darán uno o más tarjetones para el pago liberado. Cuando se discuta la operación serán estos temas los que darán más dolores de cabeza a los promotores, sobre todo teniendo en cuenta que en la negociación también participarán aquellos que votaron No el domingo, que no darán su brazo a torcer tan fácilmente. ¿Habrá más consultas vecinales para aprobar los detalles de funcionamiento del sistema? Es cosa de ver lo que pasa en la Anzures para intuir que la pelea recién está comenzando.
  3. Es más fácil no instalar parquímetros en las zonas que se pronunciaron por el Sí que implementarlos en las áreas que votaron mayoritariamente por el No. Aunque la consulta no fue vinculante, dudo que en los próximos años aparezca alguna autoridad que decida irse contra la voluntad de los vecinos de los cinco sectores que rechazaron la idea, que podrán aducir –con juta razón- que su opinión no tiene fecha de caducidad.
  4. Dos sistemas conviviendo en el mismo lugar no parece una buena idea. Instalar parquímetros sólo en aquellas áreas donde ganó el Sí es una estrategia políticamente sensata, pero no muy recomendable desde el punto de vista técnico: hace que el sistema sea confuso para el usuario, y  minimiza su eficiencia en materia de descongestión al desaprovechar los impactos positivos que se generan cuando se regula el estacionamiento en grandes zonas. Hay gente que se excita con la idea del laboratorio urbano, el grupo de muestra y el grupo de control. Yo no tanto: probablemente los dos salgan mal en el experimento.
  5. Si de acuerdo a la votación del domingo la Roma-Condesa se divide en zonas con y sin parquímetro, es más que probable que aquellas áreas que no implementen el sistema se vean invadidas por los conductores que solían estacionar sus autos en las zonas de paga cuando éstas eran gratis. Resultado: menor disponibilidad de estacionamiento, mayor congestión, más autos estacionados en zonas no permitidas, más sitios reservados ilegalmente con piedras, llantas o botes rellenos de concreto, y aumento en la tarifa de los franeleros (la ley de la oferta y la demanda funcionando en todo su esplendor). Ojo, que para este problema hay dos soluciones: o se instalan parquímetros en toda la zona, o se retiran de aquellos sectores donde el sistema fue implementado. Aunque nefasta, esta segunda alternativa puede ser la más fácil.
  6. Es cierto que la consulta dio la oportunidad para abrir un rico debate ciudadano que no se presenció en otras zonas donde ya se han instalado parquímetros. Sin embargo, este diálogo en nada garantiza la calidad del proyecto; es más, puede abrir la puerta a demandas ciudadanas que hagan insostenible el sistema, como la entrega masiva de tarjetones para pago liberado. Más participación puede ser una profundización de la democracia, pero también una buena manera de encarecer y alargar el desarrollo de una iniciativa.
  7. Donde muchos ven compromiso con la democracia yo sólo aprecio falta de convicciones. El discurso de “voy a hacer sólo lo que la gente quiera” suena más a abdicación de la autoridad que genuina creencia en la voluntad popular. Por más que busco, no veo una autoridad comprometida con un proyecto y una idea de desarrollo urbano y movilidad. Decir que se está a favor de los parquímetros sólo si la gente los aprueba (como señaló un grupo de delegados la semana pasada) suena a actitud cómoda y a carencia de una agenda clara de gobierno (se vienen los candidatos reality, sin programa, en los que la gente decide las políticas de turno enviando mensajes de texto).
  8. La gran mayoría de los sistemas de parquímetros a nivel internacional que se han mencionado como ejemplo de buena práctica (estoy pensando en San Francisco) fueron instalados sin mayor consulta pública, y nadie habla de ellos como un ejercicio autoritario. Sí se discutieron con la comunidad algunos aspectos de la operación y el uso de los recursos generados, pero no la decisión de implementar el sistema.
  9. ¿Hasta dónde debiera llegar la participación ciudadana en una sociedad democrática? ¿Cuándo esta participación es real y no una mera escenografía para validar programas y proyectos ya cocinados? ¿Cómo evitar los resultados decrecientes típicos de aquellos procesos en que se aumenta el número de actores participantes en la toma de decisiones? Son muchas las preguntas más allá de los parquímetros que nacieron de esta experiencia. Quizás en la ciudad contemporánea sea más sano sacrificar eficiencia por mayores niveles de participación.

3 Comentarios en ¿Vocación democrática o falta de convicciones?

  1. Una lamentable claudicacion de la autoridad ante una necesidad real de administrar el uso de un bien comun, la calle, para su uso privado de estacionamiento. Esta implica la continuidad de tratos de excepcion y de inequidad, y un peligro de mas extorsiones por parte de otros usufructuarios privados del espacio publico, como son los vendedores callejeros, talleres mecanicos, restaurantes, etcetera que con justa razon demandaran el mismo trato que se da al automovil. Es lo malo de tener politicos sin oficio, simples chamberos pegados a la ubre presupuestal que lo ultimo que quieren es el beneficio comun y por eso prefieren dejar pasar dejar hacer, lo que tanto critican del liberalismo economico.

  2. Como tomar decisiones desde la desinformacion? Acaso no era prudente que se informara a los votantes sobre las reglas del juego?
    La dinamica de la roma-condesa no es de consumo rapido ni mucho menos de una hora (o lo que permita pagar el parquimetro).
    Hemos acudido pues a la coccion de un platillo gourmet, a modo de fast food.

  3. Reblogueó esto en salvolomasy comentado:
    El gobierno administra la ciudad en funcion de sus propuestas, con objeto de mejrar la calidad de vida de sus gobernados. Cuando un gobierno no acciona por voluntad propia y demanda la aprobacion previa de la poblacion sobre sus posibles actos de gobierno, es totalmente prescindible.

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