Detrás de esto hay una catedral

Detrás de esto hay una catedral.

Pista de Hielo Zócalo

Detrás de esto hay un palacio de gobierno.

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El espacio público que comparten tres de los edificios más importantes de México está ocupado por una pista de hielo, gradas, un tobogán gigante, un árbol de navidad, renos inflables y una vasta gama de adornos que hacen poco por realzar la dignidad de las construcciones que conforman el Zócalo como espacio físico y simbólico. Al medio se yergue, huérfana, la bandera monumental. Sus colores son los mismos del árbol navideño. Todo calza. Con tal que no vuelva la CNTE a ocupar la plancha del Zócalo, el gobierno capitalino está dispuesto a dejar pista, tobogán, renos y árbol hasta el 15 de septiembre. Un ejército de granaderos vestidos convenientemente de Santa Claus cuidará las instalaciones de la permanente navidad capitalina.

Detesto las mega instalaciones navideñas del Zócalo porque llevan a nivel de feria al espacio donde confluye parte de las instituciones más importantes del país. Las detesto porque no permiten apreciar la monumentalidad de un lugar donde todos los edificios colaboran para crear una unidad espacial. Las detesto por grotescas, por feas, por ruidosas. También tengo claro que a mucha gente les gustan. Les gustan porque dan entretención gratuita a quienes no tienen dónde entretenerse en los lugares donde habitan, a quienes no pueden pagar una entrada al cine, a un parque de diversiones o al estadio. Les gustan porque la mayoría de los niños salen con una sonrisa después de patinar en el hielo o deslizarse en el mega tobogán, algo que difícilmente ocurrirá al apreciar el Palacio Nacional, el Palacio del Ayuntamiento o la Catedral. Les gustan porque prefieren mil veces la pista, el tobogán, los renos y el árbol de navidad al espectáculo de un Zócalo tomado por improvisadas tiendas de campaña, donde el gozo familiar no tiene ni un tipo de cabida. Tienen todo el derecho del mundo a que les gusten.

¿Cómo conciliar ambas visiones, la de la plaza monumental con la del espacio para la expresión ciudadana, la del lugar ceremonial con la protesta y la diversión? Todos son usos válidos, son legítimos deseos de apropiación ciudadana. La pregunta está abierta, pero creo que el DF ni siquiera se la ha planteado. En la práctica, ha dejado el Zócalo a merced del día a día, del oportunista que quiera acapararlo apenas se dé la oportunidad. Mañana se cobrará por el gozo de verlo vacío.

Palabras al cierre

Al Zócalo se puede acceder por la remodelada calle 16 de septiembre, un verdadero espacio de uso compartido. Quedó realmente bien. La misma ciudad, dos maneras de construirla y habitarla.

16 de septiembre

3 Comentarios en Detrás de esto hay una catedral

  1. Toño Gallardo // 9 enero 2014 en 10:11 pm // Responder

    De acuerdo en principio con el legítimo derecho al gusto y al uso o apropiación
    pero conicidiendo con que también detesto la forma en que se ha abusado de un espacio público, podría decirse el espacio por excelencia por su significado y demás condiciones físico espaciales, políticas, sociales y más, tiene limitaciones normativas desde la visión de patrimonio cultural monumental (INBA + INAH +
    SITIOS PATRIMONIALES SEDUVI) y ninguna autoridad así como ninguna institución académica, gremial, cultural y otras han podido ni querido hacer algo
    Que si la población necesita espacios para ese tipo de actividades, no hay duda, pero existiendo muchos en nuestra ciudad, porque abusar, porque considero que es un abuso, de ese espacio
    Ya hay usos similares en varias delegaciones, y atienden regionalmente a sus poblaciones, y existen otros espacios más, incluso con mejores condiciones y características, para atender esas necesidades, para cine público abierto ( la Cineteca aún no), jardines y plazas para pistas de patinaje, no necesariamente en hielo, para espectáculos de diversos tipos, audiencias y gustos, en fin, espacios apropiados y apropiables, todos con criterios regulatorio a claros y no discrecionales, porque sin don de todos, no son para todo.
    Todo lo anterior con un estudio serio con profesionales y también de manera participativa. Hoy hasta el Bosque de Chapultepec tiene reglas y horarios, y un día permanece cerrado para su mantenimiento con todo y la problemática del comercio ambulante supuestamente regulado o tolerado.
    Habrá que analizarlo y dialogarlo.

  2. Lamentablemente no vivo en el DF, sin embargo conozco bien el zocalo y de las veces q he ido tengo el recuerdo de “un mundo” de gente distinta deambulando, quejandose organizasamente, pidiendo trabajo, bailando danzas prehispanicas, gente de traje rumbo a su trabajo, etc. Sin embargo entiendo tambien q aquel y estos “mexicos” q comentas han vivido y viviran asi en esa pluralidad, no se si buena o mala?

    • Toño Gallardo // 9 enero 2014 en 11:35 pm // Responder

      Si es bueno o malo es lo que hay que debatir, sin los extremos de ByN
      Hay espacios similares en todas nuestras ciudades, como en Santiago mismo, y recuerdo el caso en el Ventro Histórico en Lima el antes en 1988 un verdadero muladar apropiadose por ambulantes y después en 1998, limpio, caminable y también apropiado y apropiable por la ciudadanía pluralmente y con respeto, si bien con actos de gobierno, pero con aprobación natural de los HABITADORES para hacer un espacio habitable cotidiano

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