¿Para qué seguir moviéndote así?

Paradero Tenencia

¿Para qué subirse todos los días a una cafetera verde abarrotada de gente, incómoda, lenta, contaminante, que nadie sabe cuándo va a pasar, si se puede tener un Chevrolet?

¿Para qué escuchar la música a todo volumen del señor conductor si en el ambiente insonorizado un Chevrolet puedo programar a los artistas que me da la gana?

¿Para qué correr el riesgo de estar en las manos de un chofer que no respeta las más mínimas reglas del tránsito, si se puede contar con la independencia que da un Chevrolet?

¿Para qué perder valioso tiempo cada mañana en una fría, sucia y maloliente parada de transporte público, en una calurosa estación de Metro, si se puede gozar de la calefacción en invierno y aire acondicionado en verano con que vienen equipados los cómodos Chevrolet?

Las ventajas individuales que ofrece el automóvil privado son demasiadas si se compara con la realidad de nuestro transporte público, que sólo puede competir con el coche en el aspecto económico, algo posible a cambio de un servicio miserable la mayor parte de las veces. Beneficios individuales pero costos públicos: mientras más gente se cambie del sistema de transporte público al privado (cualquier similitud con salud y educación no es coincidencia), mayor será la congestión en nuestras calles, y con ello peor nuestra calidad de vida. Por eso no se entiende que, más allá del discurso políticamente correcto de la Secretaría de Transportes y Vialidad del DF, que habla de una mejora a las redes de transporte público y el fomento a la caminata y la bicicleta, el gobierno capitalino se empeñe en eliminar todo tipo de barreras de entrada al transporte motorizado individual. No sólo ofrece la condonación de un 100 por ciento al impuesto a la tenencia (que hasta hace pocos años recaudaba algo así como 6 mil millones de pesos anuales), sino además lo publicita en aquellos lugares donde está la gente que se mueve de una manera solidaria con las necesidades de la ciudad y sus habitantes: estaciones de Metro, paradas de transporte público. El remate lo da la publicidad automovilística, que cierra un ciclo con un mensaje más que claro:

¿Para qué utilizar el transporte público si se puede acceder a la comodidad de un Chevrolet? El gobierno del DF lo ayuda.

La coherencia nunca ha sido una virtud de las políticas de movilidad en una ciudad que gusta de presentarse como progresista: el pasaje de Metro puede subir un 66 por ciento de la noche a la mañana, perjudicando directamente el bolsillo de la población de menos recursos, pero no hay mayores problemas para subsidiar las preferencias automovilísticas de la mitad más rica de la ciudadanía. No entiendo nada.

1 Comentario en ¿Para qué seguir moviéndote así?

  1. Reblogueó esto en El Espacio Vividoy comentado:
    Continuamos alrededor del tema de la movilidad urbana. Aquí un artículo muy atinado del blog ciudadpedestre

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