Transporte público para pobres, calles para ricos

Aviso Línea 1 de Metro ciudad de México. Tomado de página facebook La ciudad de México en el tiempo

Aviso Línea 1 de Metro ciudad de México. Tomado de página facebook La ciudad de México en el tiempo

La más peñalosienta de las frases del ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa dice que “una ciudad avanzada no es aquella donde los pobres pueden moverse en auto, sino una donde los ricos usan el transporte público” (siempre que sea un BRT digo yo que quiere decir él).

Hace algunos años había menos poesía en el asunto y al pan se le llamaba pan, y al vino, vino. En un aviso del año 1969 en que se publicita la flamante Línea 1 del Metro de la ciudad de México puede encontrarse una frase que no da mucho lugar a segundas interpretaciones:

“Obreros, estudiantes y en general la mayoría de los habitantes podrán trasladarse en pocos minutos de un extremo a otro de la ciudad, con grandes ventajas para sus actividades y su economía.”

En otras palabras, el Metro es transporte orientado a  gente con abundancia de aire en los bolsillos (obreros, estudiantes y en general la mayoría de los habitantes). Habrá que ser justos y decir que el servicio ha sido consecuente con ese propósito, ofreciendo a lo largo de sus 45 años de vida una de las tarifas más bajas del mundo (eso sí, a costa de un subsidio enorme que deja pocos recursos para invertir en las otras formas de transporte público, condenadas en su mayoría a la tiranía del financiamiento exclusivo a partir de la tarifa).

Al igual que la salud y la educación pública, desde hace mucho tiempo que el transporte colectivo se plantea como una solución para que la ocupen otros, aquellos que no cuentan con ingresos suficientes para costearse ese algo mejor que ofrece el mundo privado. Para ellos se amplían calles y se construyen autopistas, que a diferencia de lo que sucede en salud y educación, son cubiertas también por el erario público. A cada quien lo suyo, así de simple.

*Gracias a @nivonog por el dato

Addendum matutino: Iván no anda en micro

Ya que estamos en este cuento. El gran problema de utilizar a Iván Zamorano como imagen de Transantiago fue la nula relación establecida por los receptores del mensaje entre el rostro de la campaña y el producto publicitado. La gente podía verse reflejada en el goleador, en el capitán de la selección, pero jamás en el usuario del transporte público, porque ni en el sueño más delirante se verá a alguien que jugó en el Real Madrid, el Inter de Milán y el América de México cargando una tarjeta Bip! para subirse a una micro que lo deje en Maipú. Demasiado dinero acumulado como para tener que viajar lento y apretado. Ni siquiera ahora, cuando los acreedores hacen fila frente a su oficina. Primero muerto antes que abajo del auto.

2 Comentarios en Transporte público para pobres, calles para ricos

  1. Reblogueó esto en SalvoLomasy comentado:
    Un enfoque clasista de la movilidad

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