Pedí una cifra, me dieron un discurso

Cantinfleo Seguridad Vial

Imagen: Rodrigo Díaz

“Usted me pregunta por la meta al 2018, por el objetivo del Gobierno de la Ciudad de México en materia de seguridad vial, y yo le digo sin ambigüedades ni evasivas que nosotros apuntamos a que ni una persona muera en un accidente de tránsito en el futuro cercano, y por eso apoyamos esto de la Visión Cero, lo que explica que hayamos venido a reunirnos con miembros de la sociedad civil para que el día de mañana ni una persona, ni un peatón, ni un ciclista, ni un automovilista, muera atropellado o en un choque en las calles de esta ciudad, porque hay que decir que la muerte de un ser humano es un hecho muy, pero muy triste, muy lamentable, que enluta a familias enteras, y nosotros los servidores públicos estamos aquí para que la gente viva mejor, no para que muera por causas perfectamente evitables, que hay que ser claros para decir que todos, todos, los accidentes de tránsito son evitables, y por eso estamos trabajando duro día a día, para llegar, si no al cero, a un número cercano a cero, y yo sé que usted me pidió un número preciso, pero no puedo asegurarle que al año 2018 van a morir 20, 30 ó 40 personas atropelladas, que eso sería muy irresponsable de mi parte, y yo no quiero ser ni soy irresponsable, entonces por eso no puedo darle una cifra, porque además eso sería jugar con la vida de otras personas, y con eso no se juega, no señor, entonces quedamos en que cero es nuestra meta podríamos decir ideal, pero sabemos muy bien que lo ideal rara vez se alcanza en esta vida, y no sería serio de nuestro lado -y nótese que digo nuestro porque represento a toda una institución- decir que nadie va a morir atropellado en las calles de esta ciudad, porque lo más probable es que esto sí ocurra, y no una sino varias veces, y sí tengamos que lamentar muertes, que desafortunadamente vamos a tener que llorar a pesar del gigantesco esfuerzo de esta administración, que ustedes no saben lo duro que es el trabajo de la policía en la ciudad, si en este momento la mitad de los efectivos se encuentra controlando una de las tantas marchas anunciadas para el día de hoy, y por eso hay pocos policías en el auditorio, porque sus compañeros están arriesgando la vida allá afuera, poniendo el pecho a las balas, pero para su tranquilidad quiero decirle que todo está bajo control, que la ciudadanía puede respirar en paz, que sí tenemos metas en seguridad vial, que sí hay objetivos claros y medibles, y que los datos sí están en nuestro poder, pero para finalizar déjeme decirle que no hay que preocuparse, confíe en la labor de estos abnegados servidores, gracias a quienes la cifra de víctimas fatales bajó de manera significativa entre 2013 y 2014, claro reflejo de que vamos muy bien encaminados en la meta que nos hemos fijado.

Creo haber sido claro.”

Le pedí un número concreto, me dio un discurso.

Si hubiera dicho “no sé, no es materia de mi incumbencia, con todo gusto se lo averiguo” o sencillamente “no existe la meta” me hubiera quedado tranquilo y no habría escrito estas líneas, pero el Act. Jaime Pedro Ibarra, Director General de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, se las dio de experto y portavoz de las políticas públicas en la materia. Y quedó al desnudo.

Algunas conclusiones:

  • Todo indica que no hay una meta concreta de reducción de muertes y lesionados en incidentes de tránsito en la ciudad de México. De haberla, la información no está públicamente disponible (o cuesta muchísimo conseguirla, lo que es casi lo mismo).
  • Sin meta, es difícil evaluar el estado de avance y el éxito de una política pública. Se habla de descenso en las cifras, pero no sabemos qué es satisfactorio para la autoridad. ¿Una disminución de un uno por ciento en seis años da para celebrar?
  • Sin esa meta, también resulta difícil evaluar el desempeño de los funcionarios a cargo de la implementación de una política pública.
  • Sin meta, sin indicadores de resultados, sin una línea base confiable, es difícil hablar de una política pública consistente y coherente. Súmele la tradicional escasez de recursos y una institucionalidad fragmentada y lo que le quedará es sólo un discurso de buenas intenciones sin un sustento en la realidad (wishful thinking que le llaman).

Vaya un ejemplo

“DOT has set a goal of decreasing all traffic fatalities by 50% by 2030 from 2007 levels.  This goal requires a reduction from 274 fatalities in 2007 to 137 or fewer by 2030. As of August 31, there were 142 traffic fatalities in 2011, 9% below the target for this 8‐ month period.”

(El Departamento de Tránsito ha establecido como meta reducir al 50% el número de fallecidos en incidentes de tránsito al 2030 respecto a los niveles de 2007. Esto implica reducir de 274 muertes en 2007 a 137 o menos en 2030. Al 31 de agosto se contabilizaban 142 muertes en incidentes de tránsito en 2011, cifra que es un 9% inferior al objetivo establecido para este período de 8 meses).

Así comienza el Plan Interinstitucional de Seguridad Vial de la ciudad de Nueva York, firmado por el alcalde Bloomberg en febrero de 2011. Me demoré menos de treinta segundos en encontrar el dato de la meta. Al pan, pan. Al vino, vino. A los muertos, muertos, nada de cantinfleos. Una meta clara, eso es lo que al menos yo espero de una política pública seria en materia de seguridad vial.

¿No podemos llegar a algo parecido a esto?

¿No podemos llegar a algo parecido a esto?

Palabras al cierre

Las palabras que inician esta columna son una libre interpretación –insisto, libre- de lo que me respondió el Act. Ibarra cuando le pregunté por la meta de fallecidos en incidentes de tránsito en la ciudad de México al 2018. Esto se dio en el marco del Taller Seguridad Vial y Ciclistas organizado por distintas asociaciones de la sociedad civil el pasado 27 de mayo en dependencias de la Secretaría de Seguridad Pública del DF. El encuentro y diálogo sobre seguridad vial entre sectores de la sociedad civil, la policía y otras dependencias públicas es altamente positivo, pero para lograr cambios de verdad antes que nada se requieren sinceridad y real voluntad de hacer las cosas de manera distinta. Discursos para salir del paso claramente no son el camino.

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