Para el que va como sardina el tamaño no importa

A Carlos Mojica. TransMilenio lo espera

¿Quién la tiene más larga? La vieja competencia de liceos de hombres mantiene su popularidad cuando los jóvenes se hacen grandes, trabajan, forman familia y logran puestos de importancia en ciudades, donde aprovechan sus trabajos para seguir dando rienda suelta a pavoneos de juventud. El pasado 21 de enero Metrobús inauguró los 20 kilómetros de su flamante línea 6, y con eso inmediatamente pasó a ser la red más extensa de BRT de Latinoamérica, superando los estancados 113 kilómetros de TransMilenio de Bogotá. ¿Quién la tiene más larga ahora? Vuelan los corchos de las botellas de champán en las vetustas oficinas de Metrobús en Cuauhtémoc 16, Colonia Doctores.

TransMilenio - Metrobús

Imagen: Publimetro Bogotá, 29 de enero de 2016

Los bogotanos, que llevan 15 años cacareando su sistema a quien quiera escucharlos, no se quedan callados: la red de Metrobús podrá tener más kilómetros, pero TransMilenio transporta más del doble de pasajeros. Hablan con verdad: cada día sus 2,027 buses mueven a 2.2 millones de usuarios, más del doble que la red mexicana, que hoy apenas se empina sobre el millón, de los cuales casi la mitad se desplaza en la Línea 1. Así, uno de cada tres viajes en transporte público en Bogotá se realiza en la red TransMilenio, mientras que su símil mexicano apenas se alza con alrededor del 6 por ciento de todos los viajes en transporte colectivo realizados en la ciudad. El milagro colombiano se da por las particulares características de su sistema, que cuenta con carriles de rebase, estaciones con múltiples andenes para la detención simultánea de varios buses, y la circulación en autopistas urbanas con pocos cruces que las interrumpan. En palabras del Dr. Darío Hidalgo, investigador en Transporte del Centro WRI Ross para Ciudades Sostenibles y viejo conocido de los lectores de este blog, TransMilenio es la versión con esteroides de los sistemas BRT, que es lo que le permite ser el que más pasajeros transporta cada día en todo el mundo.

Conclusión: la Ciudad de México la tiene más larga y Bogotá la tiene más grande, pero ambas redes sufren de severa disfunción.

En horas valle los dos sistemas ofrecen un servicio de primer nivel, rápido y cómodo, pero esa situación cambia radicalmente en las horas de mayor demanda (curiosamente cuando uno más los necesita), en las que es prácticamente imposible entrar a estaciones y subirse a sus buses atestados de gente. El problema no es sólo de incomodidad del viaje, sino también de tiempo de traslado. Estaciones y buses abarrotados significan largas esperas, a lo que hay que sumar viajes a vuelta de rueda en trayectos en los que sencillamente no cabe un bus más (el característico convoy de buses es conocido con el anglicismo de bunching). En líneas como la que va a lo largo de Insurgentes en Ciudad de México o en la Avenida Caracas en Bogotá el acrónimo de Bus Rapid Transit (BRT) pierde la R para ser sólo Bus Transit. Y aquí viene la pregunta del millón: si cada nueva línea inyecta nuevos pasajeros a todo el sistema, ¿vale la pena seguir incrementando la extensión de las redes cuando partes de ellas se encuentran absolutamente colapsadas? En TransMilenio señalan que la solución al problema pasa por la construcción de nuevos troncales que ayuden a descomprimir las líneas hoy saturadas (no olvidar que el proyecto original consideraba 388 kilómetros de carriles de circulación exclusiva). Para la línea 1 de Metrobús no he escuchado propuestas de solución que vayan más allá de la resignación de usuarios con infinita capacidad de tolerancia. Sus autoridades, que viajan en el sistema sólo en las inauguraciones, seguirán estando más ocupadas en seguir cortando listones (que es lo que sale en la prensa y supuestamente da votos) que en mejorar las condiciones de lo existente. Lo importante es tenerla más larga. Olvidan que para el que viaja apretado como sardina el tamaño no importa.

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