¿Por qué fracasó el Día sin Taxi?

Por Darío Hidalgo (@dhidalgo65)*

Como respuesta a la amenaza de paro, algunas personas en redes sociales convocaron a un boicot de usuarios con el hashtag #DíaSinTaxi en Bogotá. La cuenta de Twitter @diasintaxi, creada para promover la protesta ciudadana, en pocos días superó los 1.500 seguidores, y la cuenta de Facebook alcanzó 231 mil invitados (de los cuales 31 mil dijeron haber asistido).  La conversación alrededor del tema ocupó horas de nuestros espacios radiales y de televisión, y muchos centímetros cuadrados de noticias impresas y columnas de opinión. (Lea: Salimos a las calles de Bogotá a comprobar si hubo boicot contra los taxistas).

Taxis en Bogotá. Imagen: Rodrigo Díaz

Taxis en Bogotá. Imagen: Rodrigo Díaz

De acuerdo con el balance mediático parece que la convocatoria ciudadana no tuvo mayor resultado (los promotores insistieron en que fue un éxito por el debate generado). Desde mi puesto privilegiado en un servicio TransMilenio dual M86, pude ver la usual marea amarilla (color oficial de los taxis bogotanos), ocupados con uno o dos pasajeros.  Y digo privilegiado porque iba más rápido que los taxis estancados en los embotellamientos de la Calle 26 y de la Carrera Séptima.

¿Por qué fracasó el boicot? Si bien el porcentaje de usuarios de taxi es menor al de usuarios de bici (2 por ciento y 7 por ciento respectivamente, según Bogotá Cómo Vamos 2014), los pasajeros de los carritos amarillos son duros de cambiar. En el perfil de los usuarios de taxi en mi ciudad predominan las personas con mayor capacidad de pago y con mucho afán.

Algunos de estos usuarios frecuentes han sido objeto del común abuso ilegal de “para allá no voy”, o de cobro excesivo por manipulación del taxímetro  (conocido como “muñeco”) o por falta de cambio (“vueltas” en vernáculo capitalino). Todos han tenido historias de alguien cercano víctima de “paseo millonario” (secuestro exprés). Pero igual encuentran en el taxi una alternativa efectiva, con buena relación calidad-precio y prefieren seguir en él a intentar otro modo.

Los usuarios frecuentes de taxi se han protegido de algunos de estos líos mediante plataformas tecnológicas como Tappsi o Easytaxi, e incluso Uber.  La promesa de estos servicios es de mayor seguridad y rapidez. Incluso pagan propina o mayor costo en horas punta y si está lloviendo con tal de asegurar el servicio de transporte (Nota: a veces parece que el periodo punta es todo el día y que nunca para de llover).

La mayoría de los usuarios frecuentes no se pasan a los buses del Sistema Integrado de Trasnporte de Pasajeros (SITP) zonal porque lo conocen poco, no tienen tarjeta de recaudo (Tullave), o si la tienen, no saben dónde recargarla. Peor aún, cuando tienen tarjeta y saben dónde recargarla, no pueden hacerlo porque no hay “sistema” en la tienda. Esto está mejorando, pero las fallas iniciales  del SITP dejaron un halo de desconfianza y la información disponible parece aún insuficiente.

Los usuarios frecuentes de taxi no usan TransMilenio (BRT) por susto a las aglomeraciones, deterioro de la infraestructura y estaciones, e incremento de reportes de robo. Este susto se incrementa día a día porque los reportes y protestas son cada vez mayores y las mejoras del servicio parecen condicionadas a la resolución de la financiación del Metro.

Y los usuarios frecuentes de taxi no usan bici porque a pesar de tener una guardada en la casa, sólo la sacan los domingos a la ciclovía (o la tienen con las llantas desinfladas hace varios años). Sienten que van a sudar o demorarse mucho y les tienen miedo a los carros y buses que aún no respetan suficiente a los bici-usuarios.

Bajar del taxi al usuario frecuente es bien difícil si las opciones no se perciben de calidad y más seguras. Yo por ahora sigo rápido, cómodo y barato en los duales de TransMilenio. De vez en cuando seguiré usando taxi, porque en ocasiones seguirá siendo la mejor opción.

La que no llegó a trabajar el #diasintaxi fue @laejecutivadice que pidió a sus creativos que le mandaran las cosas por e-mail.

(Columna publicada el 17 de marzo de 2015 en El Tiempo de Bogotá)

*Aparte de amigo personal, Darío Hidalgo es Director de Investigación y Práctica de la Red EMBARQ.

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: